{"id":12790,"date":"2024-10-07T06:00:53","date_gmt":"2024-10-07T06:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/?p=12790"},"modified":"2024-10-06T22:57:50","modified_gmt":"2024-10-06T22:57:50","slug":"violencia-que-contamina-el-dano-que-la-guerra-le-hace-al-planeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/violencia-que-contamina-el-dano-que-la-guerra-le-hace-al-planeta\/","title":{"rendered":"Violencia que contamina: el da\u00f1o que la guerra le hace al planeta"},"content":{"rendered":"<p class=\"a_st\" style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: Oswald;\">El a\u00f1o pasado se registraron al menos 59 conflictos armados en el mundo, una cifra r\u00e9cord. Sus consecuencias medioambientales perduran mucho despu\u00e9s de que acaben las bombas.<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">La muerte y la destrucci\u00f3n que causan los conflictos son tragedias visibles e inmediatas, pero a menudo se pasan por alto las consecuencias ambientales a largo plazo de la violencia: legados siniestros y t\u00f3xicos. Incluso antes de que se dispare el primer tiro, los ej\u00e9rcitos permanentes son hostiles al clima: voraces consumidores de energ\u00eda y derrochadores, son responsables del 5,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Las fuerzas armadas estadounidenses, con sus flotas de buques, tanques y aviones de alto rendimiento, son las mayores consumidoras institucionales de petr\u00f3leo del mundo. Como consecuencia de ello, su huella de carbono es mayor que la de la mayor\u00eda de los pa\u00edses, mayor que la de Suecia, Dinamarca o Portugal.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Otro factor que hay que tener en cuenta son las cadenas log\u00edsticas que mantienen abastecidos a los ej\u00e9rcitos, as\u00ed como las emisiones de la industria de fabricaci\u00f3n de armas.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">El fuego de artiller\u00eda y los ataques a\u00e9reos destruyen bosques, campos y arboledas; las trincheras y las fortificaciones alteran los h\u00e1bitats naturales; las personas obligadas a abandonar sus hogares ejercen una presi\u00f3n a\u00f1adida sobre los recursos de la tierra; mientras que el ataque deliberado a los activos econ\u00f3micos \u2014desde f\u00e1bricas hasta refiner\u00edas\u2014 contamina el aire, el suelo y el agua. Reconstruir lo que ha sido destruido tambi\u00e9n tiene un coste clim\u00e1tico.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o pasado se registraron al menos 59 conflictos armados, una cifra r\u00e9cord. Estos son cuatro ejemplos del impacto ambiental de la violencia:<\/p>\n<h3 class=\"\" style=\"text-align: justify;\">El ecocidio de Ucrania<\/h3>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Los primeros 12 meses de guerra podr\u00edan haber provocado un aumento neto de 120 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, equivalente a la producci\u00f3n anual de B\u00e9lgica. La destrucci\u00f3n medioambiental es de tal envergadura que se ha calificado de \u201cecocidio\u201d, y se calcula que los da\u00f1os superan los 57.000 millones de d\u00f3lares (51.560 millones de euros).<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Los ataques a f\u00e1bricas, agroindustrias e infraestructuras de agua y alcantarillado han provocado una contaminaci\u00f3n generalizada. Los bombardeos, los incendios forestales, la deforestaci\u00f3n y la contaminaci\u00f3n qu\u00edmica han afectado ya a cerca de un tercio de las zonas protegidas de Ucrania. Los da\u00f1os ecol\u00f3gicos se suman al legado t\u00f3xico de cuando Ucrania formaba parte de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Dos crisis medioambientales destacan tanto por su magnitud como por sus posibles consecuencias para la salud p\u00fablica a largo plazo. La destrucci\u00f3n en junio de 2022 del embalse de Kajovka, el m\u00e1s grande de Ucrania, se considera el peor desastre medioambiental en Europa desde Chern\u00f3bil. El presunto ataque ruso provoc\u00f3 el vaciado de casi el 90% del embalse y caus\u00f3 inundaciones masivas que anegaron miles de hect\u00e1reas de tierra en lo que era el granero del sur del pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Desde entonces se han dejado de regar 600.000 hect\u00e1reas de antiguas tierras de cultivo, seg\u00fan los datos del Ministerio de Agricultura de Ucrania, y es posible que la regi\u00f3n vuelva r\u00e1pidamente a su anterior estado semides\u00e9rtico.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Ese mismo a\u00f1o, un ataque con misiles contra la refiner\u00eda de petr\u00f3leo de Kremenchuk provoc\u00f3 varios incendios importantes que liberaron sustancias contaminantes a la atm\u00f3sfera. Tambi\u00e9n se vio afectada la ciudad de Kremenchuk, situada al sur y densamente poblada, pero el viento dominante arrastr\u00f3 gran parte del humo t\u00f3xico hacia el norte, hacia las zonas rurales. Es posible que la respuesta de emergencia tambi\u00e9n contribuyera al desastre, ya que las espumas ign\u00edfugas utilizadas conten\u00edan \u201cproductos qu\u00edmicos permanentes\u201d.<\/p>\n<h1 class=\"\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gaza, 39 millones de toneladas de escombros<\/span><\/h1>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, por sus siglas en ingl\u00e9s) ha descrito el impacto ecol\u00f3gico de la invasi\u00f3n israel\u00ed de Gaza como un desastre \u201csin precedentes\u201d, y afirma que el da\u00f1o a los ecosistemas y la biodiversidad posiblemente sea irreversible.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Casi la mitad de la cubierta arb\u00f3rea y de las tierras de cultivo de Gaza han quedado destruidas, con los huertos y los olivares sistem\u00e1ticamente en el punto de mira. La acci\u00f3n militar de Israel ha sido tan devastadora que organizaciones medioambientales la han descrito como otro ecocidio.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Las convenciones de Ginebra proh\u00edben espec\u00edficamente a las partes beligerantes utilizar m\u00e9todos que causen \u201cda\u00f1os generalizados, duraderos y graves al medio ambiente natural\u201d.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Los combates han generado 39 millones de toneladas de escombros, contaminados con amianto, residuos industriales y m\u00e9dicos y otras sustancias peligrosas, seg\u00fan una evaluaci\u00f3n preliminar del PNUMA. Tambi\u00e9n el ej\u00e9rcito israel\u00ed ha utilizado municiones que contienen metales pesados y sustancias qu\u00edmicas explosivas en la densamente poblada Gaza, seg\u00fan confirma un estudio preliminar del programa medioambiental de Naciones Unidas hecho p\u00fablico el pasado junio.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">El cierre de las depuradoras de aguas residuales contamina las playas, las aguas costeras, el suelo y el agua dulce. La gesti\u00f3n de residuos s\u00f3lidos tambi\u00e9n se ha paralizado. Parte de la basura que asfixia la ciudad est\u00e1 siendo quemada como combustible por las familias desplazadas, con consecuencias desconocidas para la salud. Los \u00e1rboles que han sobrevivido tambi\u00e9n est\u00e1n siendo talados y utilizados para calentarse.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan una nueva investigaci\u00f3n, es posible que solo en los dos primeros meses, la guerra generara una huella de carbono equivalente a quemar al menos 150.000 toneladas de carb\u00f3n. El c\u00e1lculo incluye las emisiones de CO? derivadas de la fabricaci\u00f3n y la explosi\u00f3n de municiones y los vuelos a Israel de aviones de carga estadounidenses que transportan suministros militares.<\/p>\n<h3 class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Etiop\u00eda: adi\u00f3s a los logros ecol\u00f3gicos<\/h3>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">El Gobierno et\u00edope llevaba tres d\u00e9cadas recuperando tierras degradadas en la regi\u00f3n septentrional de Tigray, \u00e1rida y propensa a la sequ\u00eda. Pero la guerra de Tigray, que comenz\u00f3 en 2020 y dur\u00f3 dos a\u00f1os, ha destrozado esos logros ecol\u00f3gicos.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Tanto las personas que se quedaron sin hogar a causa del conflicto como los soldados acampados en las zonas rurales talaron \u00e1rboles para obtener combustible. La extensi\u00f3n de la cubierta forestal degradada es claramente visible por sat\u00e9lite. Tambi\u00e9n ha quedado destruida la infraestructura agr\u00edcola de la regi\u00f3n, una inversi\u00f3n estrat\u00e9gica que incluye equipos de irrigaci\u00f3n, viveros de semillas e instituciones de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">La poblaci\u00f3n, amenazada por el hambre extrema como consecuencia de la campa\u00f1a gubernamental de tierra quemada y el bloqueo de facto de la ayuda, ha recurrido al entorno natural para intentar obtener ingresos o alimentarse, lo que ha agravado los da\u00f1os medioambientales. Ni siquiera se salvaron las reservas forestales en el monasterio de Waldiba y sus alrededores, que fueron explotadas despu\u00e9s de que los monjes que las custodiaban fueran asesinados o desplazados.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el informe m\u00e1s reciente de la Oficina de Coordinaci\u00f3n de Asuntos Humanitarios (OCHA), 15,8 millones de personas se encuentran en situaci\u00f3n de inseguridad alimentaria en Etiop\u00eda. Teniendo en cuenta que el Gobierno est\u00e1 fuertemente endeudado y que la financiaci\u00f3n de los donantes es inadecuada para cubrir las necesidades de emergencia, la recuperaci\u00f3n ecol\u00f3gica podr\u00eda verse relegada a un segundo plano frente a otras prioridades.<\/p>\n<h3 class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Myanmar: saqueo de recursos<\/h3>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Desde el golpe de Estado en Myanmar en 2021, se ha producido un aumento del saqueo ecol\u00f3gico, como consecuencia de la debilidad de la normativa medioambiental y de un Gobierno falto de liquidez que pretende eludir las sanciones financieras.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Myanmar es un pa\u00eds incre\u00edblemente rico en recursos, que van desde la biodiversidad de sus bosques hasta los elementos de tierras raras enterrados en las profundidades de sus monta\u00f1as. La escalada de la guerra civil ha brindado a las \u00e9lites adineradas y a los grupos armados una oportunidad para saquearlos. Los defensores del medio ambiente, que antes del golpe hab\u00edan frenado algunos de los peores excesos, han sido v\u00edctimas de asesinatos y detenciones por parte de los militares.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del aumento de la tala de \u00e1rboles y de la extracci\u00f3n de jade, tambi\u00e9n se ha incrementado la extracci\u00f3n de oro en el norte del pa\u00eds, en la que participan tanto el Ej\u00e9rcito como la secesionista Organizaci\u00f3n para la Independencia de Kachin. Se han talado \u00e1rboles, erosionado tierras y riberas, y contaminado los cursos de agua con sedimentos y mercurio. La consecuencia humanitaria de esta econom\u00eda de guerra extractiva ha sido el desplazamiento y la persecuci\u00f3n violenta de comunidades vulnerables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Autor: Obi Anyadike<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fuente: The New Humanitarian \/elpais.com<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a\u00f1o pasado se registraron al menos 59 conflictos armados en el mundo, una cifra r\u00e9cord. Sus consecuencias medioambientales perduran mucho despu\u00e9s de que acaben las bombas. 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