{"id":13085,"date":"2025-01-09T06:00:02","date_gmt":"2025-01-09T06:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/?p=13085"},"modified":"2025-01-09T01:47:50","modified_gmt":"2025-01-09T01:47:50","slug":"covid-19-la-sangre-importa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/covid-19-la-sangre-importa\/","title":{"rendered":"COVID-19: La sangre importa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Oswald;\"><strong>Por primera vez, un equipo de investigaci\u00f3n demostr\u00f3 que el coronavirus invade el organismo viajando en el interior de los gl\u00f3bulos rojos. El grupo hemo de la hemoglobina ser\u00eda el facilitador y la cloroquina el f\u00e1rmaco capaz de impedirlo. El hallazgo aporta evidencia a la idea de que el COVID-19 es una enfermedad sist\u00e9mica, antes que respiratoria.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio, cuando nadie sab\u00eda nada, aplic\u00e1bamos desinfectante a todo lo que se nos cruzaba por el camino y nos quit\u00e1bamos el calzado ni bien entr\u00e1bamos a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, a medida que la pandemia avanzaba, nos enteramos de que es un virus que se transmite entre las personas y que la transmisi\u00f3n es, principalmente, por medio de gotitas o aerosoles expulsados por un individuo infectado a trav\u00e9s de la boca o la nariz, sea al toser, estornudar, hablar, cantar o, simplemente, respirar. A su vez, los s\u00edntomas de quienes se infectaban \u2013cuando se presentaban- se parec\u00edan a los de la gripe. De ah\u00ed que, en aquellos tiempos de gran ignorancia, se considerara al COVID-19 como una enfermedad respiratoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, pasaron los meses y empez\u00f3 a verse que el virus no solo afecta a los pulmones. Tambi\u00e9n, se encontr\u00f3 que provoca problemas card\u00edacos, renales e, incluso, cerebrales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un estudio de finales de 2022, que analiz\u00f3 44 autopsias de pacientes que fallecieron por COVID-19, hoy se sabe que el SARS-CoV-2 (el coronavirus que caus\u00f3 la pandemia de 2020) puede encontrarse en \u2013pr\u00e1cticamente- todos los \u00f3rganos y tejidos del cuerpo. De hecho, se comprob\u00f3 que puede persistir en distintos lugares del organismo durante mucho tiempo, fen\u00f3meno que se ha asociado con el denominado COVID largo o prolongado (una condici\u00f3n que puede persistir semanas o meses luego de la infecci\u00f3n y que ha sido relacionada con m\u00e1s de 200 s\u00edntomas que pueden impactar en multiplicidad de \u00f3rganos).<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><em><strong>El equipo encontr\u00f3 virus en los pulmones, en el cerebro, en el p\u00e1ncreas, en el h\u00edgado, en el bazo, en los m\u00fasculos, en el coraz\u00f3n y en los ri\u00f1ones.<\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, con los a\u00f1os, se vienen acumulando pruebas de que el COVID-19 no es una simple infecci\u00f3n respiratoria sino, m\u00e1s bien, una enfermedad sist\u00e9mica, es decir, que afecta a todo el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41419-024-07247-8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">un trabajo<\/a> que acaba de publicarse en la revista cient\u00edfica <em>Cell Death and Disease<\/em> no solo suma evidencia de que el coronavirus provoca una enfermedad sist\u00e9mica sino que, adem\u00e1s, postula un mecanismo a trav\u00e9s del cual el virus viajar\u00eda por el cuerpo y, tambi\u00e9n, un cambio de paradigma en el enfoque del tratamiento del COVID-19. El estudio lleva en el t\u00edtulo la frase <em>Blood matters <\/em>(La sangre importa).<\/p>\n<div id=\"attachment_13086\" style=\"width: 396px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/BBJ08804_nota-768x512-1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-13086\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-13086\" src=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/BBJ08804_nota-768x512-1.jpg\" alt=\"\" width=\"386\" height=\"248\" srcset=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/BBJ08804_nota-768x512-1.jpg 798w, https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/BBJ08804_nota-768x512-1-300x192.jpg 300w, https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/BBJ08804_nota-768x512-1-768x493.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 386px) 100vw, 386px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-13086\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Geraldine Gueron y Ayel\u00e9n Toro. Fotograf\u00eda: Luiza Cavalcante.<\/span><\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl COVID podr\u00eda ser pensado como una enfermedad hematol\u00f3gica\u201d, sostiene Geraldine Gueron, investigadora del CONICET en el Instituto de Qu\u00edmica Biol\u00f3gica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (IQUIBICEN) y directora del estudio.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>Con la sangre en el ojo<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Corr\u00eda el a\u00f1o 2021 y la pandemia segu\u00eda asolando el mundo. \u201cPor ese entonces, leo un trabajo cient\u00edfico que ten\u00eda datos cl\u00ednicos de 70 mil pacientes de Estados Unidos con COVID y no hab\u00eda un solo s\u00edntoma que no estuviera en la lista\u201d, recuerda Gueron. \u201cYa entonces, se ca\u00eda de maduro, esto es una enfermedad que afecta a todo el cuerpo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se propusieron demostrarlo. Pero las medidas restrictivas debidas a la pandemia demoraron los experimentos. Finalmente, consiguieron hacerlos en Uruguay. Trabajaron con ratones. Los infectaron con un coronavirus casi id\u00e9ntico al SARS-CoV-2.<\/p>\n<blockquote>\n<p align=\"left\"><em><strong>Las im\u00e1genes muestran part\u00edculas virales pegadas a la superficie de los gl\u00f3bulos rojos y, tambi\u00e9n, en el interior de los gl\u00f3bulos rojos.<\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEncontramos virus en los pulmones, en el cerebro, en el p\u00e1ncreas, en el h\u00edgado, en el bazo, en los m\u00fasculos, en el coraz\u00f3n y en los ri\u00f1ones. Nuestra hip\u00f3tesis era cierta. Ten\u00edamos todo para hacer la publicaci\u00f3n pero, en ese momento, sale el <em>paper<\/em> en la revista <em>Nature<\/em> con las 44 autopsias de pacientes en el que demuestran que hay reservorio viral en todos los \u00f3rganos que te estoy diciendo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hallazgo que hab\u00edan hecho en los ratones hab\u00eda quedado relegado por el estudio publicado en <em>Nature<\/em>. Pero no se amedrentaron.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>La sangre es el veh\u00edculo<\/strong><\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gueron dirige el Laboratorio de Inflamaci\u00f3n y C\u00e1ncer (LIC) del IQUIBICEN. All\u00ed, trabajan desde hace a\u00f1os estudiando el c\u00e1ncer de pr\u00f3stata. Una de las l\u00edneas de investigaci\u00f3n del LIC experimenta con la hemina -una droga aprobada hace varios a\u00f1os para usar en los seres humanos como medicamento- porque tendr\u00eda un efecto ben\u00e9fico en el tumor prost\u00e1tico. La hemina es un f\u00e1rmaco an\u00e1logo al grupo hemo que forma parte de la hemoglobina. La hemoglobina est\u00e1 en el interior de los gl\u00f3bulos rojos y su funci\u00f3n es transportar el ox\u00edgeno a los tejidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNosotros demostramos que la hemina tiene un rol antiinflamatorio en c\u00e1ncer y, tambi\u00e9n, que puede inducir a otra mol\u00e9cula que tiene un fuerte poder antiinflamatorio y antioxidante en muchas patolog\u00edas y en virolog\u00eda tambi\u00e9n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue as\u00ed como decidieron probar el efecto de la hemina sobre los ratones infectados con el coronavirus. El resultado fue inesperado: \u201cA la semana, los animales se nos murieron\u201d. No obstante, ese imprevisto fue lo que permiti\u00f3 llegar a un hallazgo tambi\u00e9n inesperado.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><em><strong>\u201cTodos nuestros experimentos confirman la hip\u00f3tesis de que el coronavirus invade el organismo utilizando a los gl\u00f3bulos rojos como veh\u00edculo\u201d<\/strong><\/em>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHist\u00f3ricamente, en los experimentos que hab\u00edamos hecho con la hemina los ratones no se mor\u00edan. Por lo tanto, deb\u00eda ser la hemina con el virus lo que hab\u00eda provocado ese resultado\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Buscando una explicaci\u00f3n para lo que hab\u00eda sucedido, surgi\u00f3 una hip\u00f3tesis: \u201cSi la hemina es un an\u00e1logo del grupo hemo, \u00bfpuede ser que el virus tenga afinidad por la hemoglobina de la sangre y que, entonces, la use para diseminarse por el organismo?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para probar la idea, volvieron a hacer el experimento. Pero, esta vez, a los ratones infectados con el virus, adem\u00e1s de hemina, les dieron cloroquina, un medicamento que se usa para el tratamiento de la malaria y que, se sabe, interacciona con el hemo. Por lo tanto, se esperaba que la cloroquina \u201csecuestre\u201d a la hemina impidiendo que el virus se una a ella. \u201cLos experimentos mostraron que, efectivamente, la cloroquina mantiene a los animales con vida\u201d, consigna Gueron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este resultado indicaba que era altamente probable que la hemina\/el hemo ayudaran al virus en su viaje hacia los \u00f3rganos. Por eso, analizaron la sangre: \u201cEncontramos virus con capacidad infectiva tanto en los gl\u00f3bulos rojos como en el plasma, pero sobre todo en los gl\u00f3bulos rojos. Esto no se hab\u00eda hallado antes\u201d, revela la investigadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, quisieron comprobar con sus propios ojos la hip\u00f3tesis de que el virus viaja en los gl\u00f3bulos rojos. Para eso, recurrieron a la microscop\u00eda electr\u00f3nica: \u201cLas im\u00e1genes muestran part\u00edculas virales pegadas a la superficie de los gl\u00f3bulos rojos y, tambi\u00e9n, en el interior de los gl\u00f3bulos rojos\u201d, cuenta Gueron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>paper<\/em> publicado en <em>Cell Death and Disease<\/em> es rico en experimentos. Entre ellos, un ensayo que demuestra que el SARS-CoV-2 efectivamente se une a la hemina a trav\u00e9s de la prote\u00edna <em>Spike<\/em> del virus. En esta l\u00ednea, tambi\u00e9n hay una simulaci\u00f3n computacional que muestra el sitio exacto por donde podr\u00edan unirse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTodos nuestros experimentos confirman la hip\u00f3tesis de que el coronavirus invade el organismo utilizando a los gl\u00f3bulos rojos como veh\u00edculo\u201d, subraya la investigadora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Autor: <span class=\"author\">Gabriel Stekolschik<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fuente: nexciencia<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por primera vez, un equipo de investigaci\u00f3n demostr\u00f3 que el coronavirus invade el organismo viajando en el interior de los gl\u00f3bulos rojos. El grupo hemo de la hemoglobina ser\u00eda el facilitador y la cloroquina el f\u00e1rmaco capaz de impedirlo. 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