{"id":1377,"date":"2015-08-24T18:47:29","date_gmt":"2015-08-24T18:47:29","guid":{"rendered":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/?p=1377"},"modified":"2015-08-24T18:47:29","modified_gmt":"2015-08-24T18:47:29","slug":"65-anos-de-cultura-nuclear","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/65-anos-de-cultura-nuclear\/","title":{"rendered":"65 a\u00f1os de cultura nuclear"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el Presidente Juan Per\u00f3n cre\u00f3 a la Comisi\u00f3n Nacional de Energ\u00eda At\u00f3mica en 1950, mediante el Decreto N\u00ba 10.936\/50, con el objetivo de brindar un marco institucional al sistema tecnol\u00f3gico nuclear, marc\u00f3 un hito fundamental en nuestra historia, al transformar a la Argentina en el primer pa\u00eds del hemisferio Sur en ser capaz de incursionar en el desarrollo de la energ\u00eda nuclear con fines pac\u00edficos.<\/p>\n<p><strong>PRIMEROS PASOS.<\/strong><br \/>\nLa presencia de reservas uran\u00edferas en el pa\u00eds y la posici\u00f3n del Gobierno al decretar en 1945 la importancia estrat\u00e9gica del mineral de uranio y la prohibici\u00f3n de su exportaci\u00f3n, fueron los motivos para que, luego de los primeros hallazgos de importantes yacimientos en Mendoza, se decidiera que el Estado, a trav\u00e9s de la CNEA, dominara todas las etapas del ciclo del combustible nuclear.<\/p>\n<p>Grandes impulsores en ese momento como Jos\u00e9 Antonio Balseiro y Mario B\u00e1ncora dieron el envi\u00f3n cient\u00edfico necesario, tras la experiencia encabezada por el f\u00edsico austr\u00edaco Ronald Richter, que a pesar de sus controversias dej\u00f3 un importante saldo positivo en capacitaci\u00f3n, formaci\u00f3n y grandes recursos en maquinaria e instalaciones. Poco a poco se incorporaron otros cient\u00edficos que volv\u00edan del exterior, y ya a 3 a\u00f1os de su creaci\u00f3n, la CNEA hab\u00eda iniciado actividades de investigaci\u00f3n en sus instalaciones en Buenos Aires.<\/p>\n<p>Se realiz\u00f3 la compra del sincrociclotr\u00f3n y un acelerador de cascadas que dieron origen al desarrollo de la f\u00edsica nuclear en la Argentina. Adem\u00e1s, se form\u00f3 un grupo de radioqu\u00edmica con el Profesor Walter Seelman-Eggebert, que hizo aportes originales identificando diversos is\u00f3topos nuevos. As\u00edmismo, grupos de radiaci\u00f3n c\u00f3smica, que se hab\u00edan iniciado en la Universidad de Buenos Aires, encontraron su \u00e1mbito para el desarrollo de investigaciones en la CNEA.<br \/>\nAl poco tiempo se iniciaron actividades en metalurgia de la mano de Jorge Alberto Sabato, quien en 1954 se integr\u00f3 a la instituci\u00f3n para dirigir el reci\u00e9n creado Departamento de Metalurgia, adem\u00e1s de colaborar con Antonio Balseiro para la creaci\u00f3n de la Escuela de F\u00edsica del Centro At\u00f3mico Bariloche (actual Instituto Balseiro), en 1955. En ese entonces, la CNEA hab\u00eda decidido que se dedicar\u00eda a desarrollar las bases necesarias para la tecnolog\u00eda de reactores cubriendo todas las \u00e1reas cient\u00edficas conexas.<\/p>\n<p><strong>HACIA EL SUE\u00d1O NUCLEAR<\/strong><br \/>\nTras varias investigaciones en 1956, se decide construir el primer reactor nuclear de investigaci\u00f3n en la Argentina \u00a0y es as\u00ed que en enero de 1958 el RA-1 logra su primera criticidad, lo que marc\u00f3 un hecho hist\u00f3rico para el pa\u00eds y Latinoam\u00e9rica, ya que fue el primer reactor construido por t\u00e9cnicos argentinos, con combustibles de dise\u00f1o y construcci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Para 1965, la CNEA logra el estudio de factibilidad para construir en el pa\u00eds la primera central nuclear de potencia y en mayo de 1967, el RA-3, reactor argentino con una potencia t\u00e9rmica de 10 MWt, logra la primera criticidad, permitiendo adem\u00e1s la producci\u00f3n de radiois\u00f3topos para su comercializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para 1973, un a\u00f1o antes de la puesta en marcha de Atucha I, Sabato sostuvo: \u00a0\u201clo at\u00f3mico ha dejado pues de ser un tema acad\u00e9mico y de laboratorio, y se ha integrado a la trama socio-pol\u00edtico-econ\u00f3mica argentina\u201d. Claramente, esta afirmaci\u00f3n refleja el esp\u00edritu del Plan Nuclear Nacional, que conceb\u00eda el desarrollo de la industria nuclear no s\u00f3lo en las ventajas tecno-econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n en las aplicaciones de la energ\u00eda at\u00f3mica, que traer\u00edan beneficios en la salud p\u00fablica, la industria, el agro, el transporte y el medio ambiente, y por consiguiente le dar\u00eda al pa\u00eds la soberan\u00eda y la libertad en sus decisiones.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que cuando retorna el peronismo a la Argentina, se produce una interesante par\u00e1bola y es el mismo Juan Per\u00f3n quien inaugura y \u00a0pone en marcha la Central Nuclear Atucha I. Ese mismo a\u00f1o tambi\u00e9n se adjudic\u00f3 el contrato para la construcci\u00f3n de una central tipo CANDU de 600 MW el\u00e9ctricos, cuyo dise\u00f1o se bas\u00f3 en la tecnolog\u00eda de tubos de presi\u00f3n, uranio natural y agua pesada, constituyendo el inicio de la Central Nuclear Embalse.<br \/>\nA partir del acceso a la nucleoelectricidad, que lleg\u00f3 a producir &#8211; con solo dos centrales &#8211; el 10% de la energ\u00eda el\u00e9ctrica del pa\u00eds, la CNEA lleg\u00f3 a su madurez en el dominio completo del ciclo de combustible, y comienza \u00a0la construcci\u00f3n de la tercera Central Nuclear, Atucha II, en 1981.<\/p>\n<p><strong>A PESAR DEL NEOLIBERALISMO<\/strong><br \/>\nEl paulatino abandono del Plan Nuclear fue producto de la crisis econ\u00f3mica que sufri\u00f3 el pa\u00eds, sumado a que la demanda el\u00e9ctrica en la Argentina decay\u00f3 debido al proceso de desindustrializaci\u00f3n ordenado por el ministro de Econom\u00eda de la \u00faltima dictadura militar, Jos\u00e9 Mart\u00ednez de Hoz, y continuado hasta entrados los primeros a\u00f1os de este milenio. Adem\u00e1s, la oferta y el rendimiento de las centrales termoel\u00e9ctricas mejor\u00f3 sustancialmente por las privatizaciones realizadas en dicho sector, quint\u00e1ndole protagonismo a la nucleoelectricidad.<\/p>\n<p>Mientras tanto, como parte del proceso de Reforma del Estado y la mencionada privatizaci\u00f3n del sector el\u00e9ctrico, en 1994 se produjo la \u201creorganizaci\u00f3n\u201d de la CNEA, con el objetivo de privatizar las centrales nucleares y que el organismo que hasta entonces rigi\u00f3 la pol\u00edtica nuclear del pa\u00eds, se enfocara solamente en actividades de investigaci\u00f3n y formaci\u00f3n. La consecuencia directa fue la ca\u00edda de su presupuesto en m\u00e1s de un 30% hasta llegar a principios del siguiente siglo a menos del necesario para el costo operativo.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de Atucha II se detuvo en 1995, y un a\u00f1o despu\u00e9s se decidi\u00f3 disolver ENACE (Empresa Nuclear Argentina de Centrales El\u00e9ctricas) y despedir al 75 % de su personal, abandonando definitivamente el desarrollo del Plan Nuclear Argentino pensado para suministrar en 2020 el 30% del consumo el\u00e9ctrico con plantas nucleares.<\/p>\n<p><strong>EL RENACER NUCLEAR<\/strong><br \/>\nA pesar de los embates del neoliberalismo contra un organismo que supo ser s\u00edmbolo de la nueva Argentina, gracias al esfuerzo de sus trabajadores la CNEA pudo mantener intactas sus capacidades y resurgir de las cenizas, cuando en 2006 finalmente el gobierno Nacional decide relanzar el Plan Nuclear Argentino.<br \/>\nEste nuevo intento de recuperaci\u00f3n, dise\u00f1ado por el entonces presidente N\u00e9stor Kirchner y el ministro de Planificaci\u00f3n Julio De Vido, gener\u00f3 el marco necesario para reactivar importantes proyectos para el sector y para la soberan\u00eda nacional, que no s\u00f3lo est\u00e1n destinados al desarrollo de tecnolog\u00eda nuclear para la generaci\u00f3n el\u00e9ctrica, sino tambi\u00e9n con el dise\u00f1o de nuevos reactores para la producci\u00f3n de radiois\u00f3topos, avances en el enriquecimiento de uranio, medicina nuclear e investigaciones para el progreso en el \u00e1rea.<\/p>\n<p>Hoy son m\u00e1s que evidentes los resultados de tanto esfuerzo que hicieron a la Argentina, un pa\u00eds nuclear, y con el apoyo del Gobierno de la Presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, se concret\u00f3 la puesta en marcha de la Central Nuclear \u201cPresidente N\u00e9stor Carlos Kirchner\u201d (ex Atucha II), la extensi\u00f3n de vida \u00fatil de la Central Nuclear Embalse, asegurando m\u00e1s energ\u00eda para los argentinos; y el Plan de Federalizaci\u00f3n de la Medicina Nuclear, que permitir\u00e1 una mayor cobertura y federalizaci\u00f3n de institutos para el tratamiento de enfermedades complejas como el c\u00e1ncer, a lo largo y ancho del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es una realidad el enriquecimiento de uranio gracias a la refuncionalizaci\u00f3n del Complejo Tecnol\u00f3gico Pilcaniyeu en R\u00edo Negro, que permite avanzar en el manejo de la tecnolog\u00eda para la producci\u00f3n del combustible nuclear utilizado en las centrales que utilicen tecnolog\u00eda de uranio enriquecido y agua liviana.<br \/>\nLa construcci\u00f3n de un Polo Cient\u00edfico Tecnol\u00f3gico en Formosa, proyectos como el RA-10 para aumentar la producci\u00f3n de radiois\u00f3topos y el proyecto Carem, primera central nuclear de potencia \u00edntegramente dise\u00f1ada y construida en Argentina, demuestran que la recuperaci\u00f3n es un hecho; y aunque a\u00fan faltan muchos desaf\u00edos por enfrentar podemos estar orgullosos de que en Argentina estamos utilizando esta energ\u00eda de manera segura para el desarrollo sustentable y cuidado del medio ambiente, como tambi\u00e9n para la autonom\u00eda nacional econ\u00f3mica, social y cient\u00edfica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con motivo de un nuevo aniversario de la Comisi\u00f3n Nacional de Energ\u00eda At\u00f3mica (CNEA) compartimos un interesante informe publicado por la instituci\u00f3n, donde se repasa el origen de la industria nuclear argentina y los pr\u00f3ximos desaf\u00edos en la materia.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1399,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[31,116],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1377"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1377"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1377\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1379,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1377\/revisions\/1379"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1399"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}