{"id":3806,"date":"2021-03-26T12:15:31","date_gmt":"2021-03-26T12:15:31","guid":{"rendered":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/?p=3806"},"modified":"2021-03-23T01:20:41","modified_gmt":"2021-03-23T01:20:41","slug":"los-efectos-positivos-del-confinamiento-sobre-el-ambiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/los-efectos-positivos-del-confinamiento-sobre-el-ambiente\/","title":{"rendered":"Los efectos positivos del confinamiento sobre el ambiente"},"content":{"rendered":"<div class=\"resize\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Investigadores de CONICET aseguran que durante los meses de confinamiento se redujo la contaminaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n del aire, y postulan que la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica post COVID-19 debe ser amigable con el ambiente.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se denomina antropausa a la dr\u00e1stica reducci\u00f3n de la actividad humana provocada por la pandemia de COVID-19, \u00a0como consecuencia de las medidas de confinamiento implementadas por gobiernos de todo el mundo para evitar la propagaci\u00f3n de la enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las consecuencias de este breve parate, que est\u00e1 siendo objeto de diversas investigaciones cient\u00edficas en todo el mundo, es que se redujo el impacto de ciertas actividades humanas sobre el ambiente. En lo que respecta al h\u00e1bitat a\u00e9reo es posible advertir este efecto, sobre todo, en un decrecimiento de la fragmentaci\u00f3n y la poluci\u00f3n (qu\u00edmica, lum\u00ednica y sonora) a\u00e9rea. Se denomina fragmentaci\u00f3n del aire a la creaci\u00f3n de barreras artificiales permanentes (como edificios o parque e\u00f3licos) o temporales (por ejemplo, aviones o drones) que dividen funcionalmente el h\u00e1bitat a\u00e9reo e impiden el movimiento de especies silvestres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un art\u00edculo publicado por cient\u00edficos del CONICET en la revista\u00a0<em>Trends in Ecology &amp; Evolution<\/em>\u00a0reafirma -a partir de la revisi\u00f3n de trabajos acad\u00e9micos e informes recientes- que la antropausa tuvo efectos positivos sobre el h\u00e1bitat a\u00e9reo en un corto plazo, sin dejar de se\u00f1alar, al mismo tiempo, que si para conseguir una pronta recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica se adoptan las estrategias de crecimiento previas a la pandemia, estas consecuencias ben\u00e9ficas pueden ser r\u00e1pidamente borradas. Como alternativa a dicha salida, el trabajo postula que las agendas econ\u00f3micas y ambientales posteriores al COVID-19 deben ir de la mano y valerse, para ello, de los cambios observados durante la antropausa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa pandemia nos dio la posibilidad de poder aprovechar el experimento de ver qu\u00e9 pasa con el impacto humano en el ambiente si frenamos todos, si no producimos todo lo que estamos acostumbrados a producir, si nos movemos menos en auto, si se reduce el n\u00famero de vuelos. Es imposible pedirle al mundo que se detenga porque queremos ver qu\u00e9 pasa cuando eso ocurre, pero el confinamiento a causa de la COVID-19 nos dio la posibilidad de estudiarlo\u201d, se\u00f1ala\u00a0<a href=\"https:\/\/ri.conicet.gov.ar\/author\/25285\">Sergio Lambertucci<\/a>, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA CONICET-UNCOMA) y uno de los tres autores del trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNosotros evaluamos lo que ocurri\u00f3 en un breve per\u00edodo de tiempo, unas diez semanas, en las que casi todo el mundo entr\u00f3 en confinamiento, y encontramos distintas evidencias que muestran c\u00f3mo esta pausa tuvo un impacto positivo tanto sobre la especies a\u00e9reas (que se vieron mucho menos afectadas, por ejemplo, por colisiones con aviones), como en reducciones de los niveles de contaminaci\u00f3n qu\u00edmica, lum\u00ednica y sonora de ese h\u00e1bitat. Lo que planteamos, tambi\u00e9n, es que esto debe tenerse en cuenta de cara al futuro\u201d, agrega\u00a0<a href=\"https:\/\/ri.conicet.gov.ar\/author\/63880\">Santiago Zuluaga<\/a>, becario doctoral del CONICET en el Instituto de Ciencias de la Tierra y Ambientales de La Pampa (INCITAP, CONICET-UNLPAM) y primer autor del art\u00edculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los investigadores destacan que hay impactos que a\u00fan no se pudieron constar, pero que se encuentran en estudio en este momento, como los efectos de la contaminaci\u00f3n lum\u00ednica y qu\u00edmica sobre las especies a\u00e9reas. \u201cSabemos que la poluci\u00f3n lum\u00ednica es un problema para la vida silvestre, al igual que la qu\u00edmica. Sabemos tambi\u00e9n que uno de los factores de mortalidad de las aves es la contaminaci\u00f3n, dado que todo lo que respiran va a su organismo. Por lo tanto, es posible deducir que la reducci\u00f3n del impacto antr\u00f3pico en el espacio a\u00e9reo tiene que haber tenido un impacto positivo sobre la especies que lo habitan\u201d, afirma Lambertucci.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo plantea dos escenarios hipot\u00e9ticos alternativos de cara al futuro pr\u00f3ximo, uno que implica un regreso a la vieja normalidad (<em>businees as usual<\/em>) y otro en el que la reconstrucci\u00f3n post COVID-19 vaya de la mano con contemplar el cuidado del ambiente (<em>build back better<\/em>). Estos escenarios los eval\u00faa con relaci\u00f3n a tres impulsores (<em>drivers<\/em>) del impacto humano en el h\u00e1bitat a\u00e9reo: la poluci\u00f3n (qu\u00edmica, lum\u00ednica y sonora), la fragmentaci\u00f3n del aire y el cambio clim\u00e1tico. Mientras en el primer caso se retornar\u00eda a una senda de da\u00f1o hac\u00eda el espacio a\u00e9reo y a las especies que viven y en \u00e9l, en el otro habr\u00eda medidas que permitir\u00edan aminorar el impacto antr\u00f3pico sobre la vida silvestre, sin obstaculizar por ello la necesaria recuperaci\u00f3n post-pandemia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHay que entender que esta centralizaci\u00f3n de los seres humanos en s\u00ed mismos, despreocup\u00e1ndose de sus impactos en la naturaleza, fue tambi\u00e9n lo que llev\u00f3 a la pandemia y, como consecuencia, a la recesi\u00f3n econ\u00f3mica actual. La pandemia nos permite entender en qu\u00e9 medida estamos conectados con la naturaleza y c\u00f3mo nuestra vida y bienestar dependen de ella. Esto nos lleva a la propuesta de volver a la normalidad, pero de mejor manera\u201d, se\u00f1ala\u00a0<a href=\"https:\/\/ri.conicet.gov.ar\/author\/36148\">Karina Speziale,<\/a>\u00a0investigadora del CONICET en el INIBIOMA y coautora del art\u00edculo publicado en\u00a0<em>Trends in Ecology &amp; Evolution<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El caso del ozono troposf\u00e9rico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen diversos compuestos contaminantes (como el di\u00f3xido y el mon\u00f3xido de carbono), cuyo impacto, aunque se sepa que pueden hacer da\u00f1o a la salud humana y animal, solo son mortales a altas concentraciones, al tiempo que la lentitud de la afecci\u00f3n que producen permite que ciertas especies puedan convivir con ella. Pero existen gases como el ozono troposf\u00e9rico, que surge de la reacci\u00f3n conjunta de distintos compuestos (como el metano, \u00f3xidos de nitr\u00f3geno, o el mon\u00f3xido de carb\u00f3n, entre otros) al calor de la luz solar, que pueden tener efectos letales, tanto en persona como en aves, aun a bajas concentraciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl ozono es un compuesto muy peligroso y por eso en algunos lugares se limita la cantidad de emisiones de sus precursores. Estas limitaciones llevaron a que, por ejemplo, se lograra bajar el n\u00famero de aves que se est\u00e1n perdiendo en Estados Unidos y Europa. Es notorio, por ejemplo, el hecho de que en la costa este del pa\u00eds norteamericano, en la que el uso de los componentes precursores del ozono est\u00e1 m\u00e1s restringido, la variaci\u00f3n en la reducci\u00f3n de la abundancia de especies a\u00e9reas es menor que en el centro-oeste donde hay menos controles. Durante la pandemia se redujeron las concentraciones de ozono troposf\u00e9rico, lo que potencialmente habr\u00eda beneficiado a las aves\u201d, explica Zuluaga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante distinguir este ozono troposf\u00e9rico, peligroso y contaminante, del ozono estratosf\u00e9rico que conforma la c\u00e9lebre capa que permite filtrar los rayos del sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tener en cuenta el aire<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una nota de opini\u00f3n publicada en\u00a0<em>Conservation Biology<\/em>\u00a0en septiembre del a\u00f1o pasado, Lambertucci y Speziale ya hab\u00edan planteado la necesidad de que los informes y acuerdos globales sobre conservaci\u00f3n contemplen el h\u00e1bitat a\u00e9reo de manera m\u00e1s espec\u00edfica. Esto es, que en los informes como el de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por su sigla en ingl\u00e9s) o en los objetivos planteados por el Convenio sobre la Diversidad Biol\u00f3gica (CBD) se tenga en cuenta, incluso nominalmente, el espacio a\u00e9reo como un ambiente particular, distinto al terrestre y al acu\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn 2019, cuando sali\u00f3 el reporte IPBES fue una novedad que se incluyera a los cambio en el uso del agua dentro de uno de los principales impulsores del cambio global, junto con los cambios en el uso de la tierra. Es decir se pas\u00f3 de hablar solamente de \u2018los cambios en el uso de la tierra\u201d a nombrar dicho motor como \u201ccambios en el uso de la tierra y el agua\u2019. Lo que nosotros proponemos es que se pase a denominar \u2018cambios en el uso de la tierra, el agua y el aire\u2019. Creemos que el h\u00e1bitat a\u00e9reo tambi\u00e9n es importante y hay especies y procesos (algunos, incluso, asociados a la salud humana) que dependen de \u00e9l y que necesitan estrategias de conservaci\u00f3n espec\u00edficas, que tampoco se est\u00e1n teniendo en cuenta en otros acuerdos globales para la conservaci\u00f3n\u201d, indica Speziale.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los investigadores destacan que si bien el espacio a\u00e9reo muchas veces no es tenido en cuenta porque es \u201cinvisible\u201d y su rol productivo es menos notorio que el da la tierra y el agua, hay especies y proceso ecol\u00f3gicos que ocurren en \u00e9l y que son de extrema importancia. Las aves migratorias pasan semanas en el aire movi\u00e9ndose de un lugar a otro, as\u00ed como existen bacterias que viven permanentemente en el espacio a\u00e9reo y que son fundamentales en t\u00e9rminos ecosist\u00e9micos. Pero adem\u00e1s, sin el aire ser\u00edan imposibles procesos como la polinizaci\u00f3n por insectos voladores, murci\u00e9lagos y aves o la dispersi\u00f3n de semillas y esporas por el viento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con los investigadores, si bien el impacto de la contaminaci\u00f3n qu\u00edmica del aire, as\u00ed como el de la liberaci\u00f3n de los gases de efecto invernadero, ha sido tomada en cuenta, en general se lo ha hecho con el foco puesto en c\u00f3mo afecta a los seres viven en la tierra, principalmente en relaci\u00f3n al ser humano, pero no debido a una preocupaci\u00f3n por lo que ocurre espec\u00edficamente en el h\u00e1bitat a\u00e9reo. Sin embargo, las part\u00edculas de productos qu\u00edmicos que se generan en el suelo pueden llegar a afectar procesos que ocurren muy por encima del mismo e, incluso, a miles de kil\u00f3metros siendo estos transportados a trav\u00e9s del aire.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl h\u00e1bitat terrestre fue el primero en ser claramente impactado a gran escala por los seres humanos a trav\u00e9s del cambio en el uso de la tierra y el desarrollo tecnol\u00f3gico, luego el agua, y ahora tenemos la tecnolog\u00eda que nos permite impactar sobre el aire: construimos torres, tendidos el\u00e9ctricos, parques e\u00f3licos, usamos drones, volamos en aviones y utilizamos combustibles f\u00f3siles que afectan la biodiversidad de la especies a\u00e9reas. Lo que queremos es justamente evitar que pase con el aire lo que paso con la tierra y con el agua, de lo que tomamos conciencia reci\u00e9n cuando el impacto ya era grande. En ese sentido, por ejemplo, estamos a favor del uso de energ\u00edas renovables, pero a la hora de instalar por ejemplo un parque e\u00f3lico, no podemos hacerlo en el medio de una ruta migratoria de aves o en un lugar por el que pasan los c\u00f3ndores todos los d\u00edas para ir a alimentarse. A lo que apostamos es a que se puedan aprovechar esos ambientes, pero de manera sustentable\u201d, concluye Lambertucci.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"recuadro\" style=\"text-align: justify;\">\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>Zuluaga, S., Speziale, K., &amp; Lambertucci, S. A. (2021). Global aerial habitat conservation post-COVID-19 anthropause.\u00a0<em>Trends in Ecology &amp; Evolution<\/em>.\u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.tree.2021.01.009\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.tree.2021.01.009<\/a><\/p>\n<p>Lambertucci, S. A., &amp; Speziale, K. L. (2021). Need for global conservation assessments and frameworks to include airspace habitat.\u00a0<em>Conservation Biology<\/em>. \u00a0<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1111\/cobi.13641\">https:\/\/doi.org\/10.1111\/cobi.13641<\/a><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Por Miguel Faig\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Publicado en www.conicet.gov.ar<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Investigadores de CONICET aseguran que durante los meses de confinamiento se redujo la contaminaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n del aire, y postulan que la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica post COVID-19 debe ser amigable con el ambiente. 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