{"id":669,"date":"2012-04-26T19:57:15","date_gmt":"2012-04-26T19:57:15","guid":{"rendered":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/?p=669"},"modified":"2012-04-26T19:57:15","modified_gmt":"2012-04-26T19:57:15","slug":"economia-y-naturaleza-una-mirada-desde-estepas-y-montanas-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/economia-y-naturaleza-una-mirada-desde-estepas-y-montanas-ii\/","title":{"rendered":"ECONOM\u00cdA Y NATURALEZA: Una mirada desde estepas y monta\u00f1as II"},"content":{"rendered":"<p>Por<strong> Paula Nu\u00f1ez<\/strong> (historiadora. Conicet, docente UNRN)<br \/>\ny <strong>Santiago Conti <\/strong>(psic\u00f3logo. Docente UNRN)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/paula1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-680\" title=\"paula\" src=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/paula1.jpg\" alt=\"\" width=\"211\" height=\"289\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000;\">En la primera entrega de la presente serie\u00a0 de reflexiones hemos intentado realizar una breve distinci\u00f3n de la noci\u00f3n de econom\u00eda y las subyacentes l\u00f3gicas del sistema capitalista de producci\u00f3n. A partir de all\u00ed hemos caracterizado dos din\u00e1micas socioecon\u00f3micas localizables en nuestra estepa rionegrina. Por un lado, un circuito de tipo expolio-extractivo que se vincula con el proyecto agroganadero organizado en la regi\u00f3n a partir de la \u201cConquista del Desierto\u201d. El mismo se vincula a la conformaci\u00f3n de latifundios, el sometimiento de la poblaci\u00f3n mapuche y minor\u00edas, y la merinizacion (ciclo de la lana) del territorio, presentando a la explotaci\u00f3n ovina como \u00fanica actividad posible acorde a los intereses de los grandes capitales. Actualmente, a esta posibilidad se suma la miner\u00eda, con l\u00f3gicas a\u00fan m\u00e1s excluyentes que trataremos en una pr\u00f3xima entrega.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000;\"><a href=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/sconti1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-681\" title=\"sconti\" src=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/sconti1.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/sconti1.jpg 271w, https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/sconti1-210x300.jpg 210w\" sizes=\"(max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/><\/a><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>El punto a destacar, y sobre el que desarrollaremos la presente reflexi\u00f3n, es que en funci\u00f3n de esta l\u00f3gica de desarrollo se despliega una configuraci\u00f3n pol\u00edtica, social, econ\u00f3mica y psicol\u00f3gica que repite la l\u00f3gica colonial, dado que al tomar intereses ajenos a la propia regi\u00f3n como prioritarios gener\u00f3 la subordinaci\u00f3n de una zona, que se organiza como dependiente y perif\u00e9rica respecto de un centro, aut\u00f3nomo y central.<br \/>\nDesde la econom\u00eda pol\u00edtica esta l\u00f3gica centro-periferia, organizadora de relaciones de poder en m\u00faltiples niveles, fue expuesta por intelectuales latinoamericanos (Teor\u00eda de la dependencia) para introducir una nueva lectura de la situaci\u00f3n de los pa\u00edses denominados \u201cno-desarrollados\u201d, ya no en clave de anomal\u00eda, sino m\u00e1s bien de funci\u00f3n.<br \/>\nDe este modo, no se encuentran modelos econ\u00f3micos fallidos o an\u00f3malos, sino aquellos no responden a los intereses de su propia comunidad, debido a que se encuentran en funci\u00f3n de otros intereses.<br \/>\nLa otra din\u00e1mica que mencionamos, como alternativa a lo descripto, est\u00e1 representada por la experiencia ligada al Mercado de la Estepa. La misma se orienta a desplegar y potenciar los recursos y conocimientos propios de las comunidades de la estepa para habilitar nuevos modos de intercambio y relaci\u00f3n. De este modo, el Mercado reconoce otras actividades como productivas y busca habilitar nuevos modos de comprender el car\u00e1cter socialmente construido de las relaciones. Apoyado en la valoraci\u00f3n del trabajo, las pr\u00e1cticas de comercio justo y econom\u00eda social que se propician no admiten la explotaci\u00f3n productiva de las personas, llegan directamente al comprador, maximizan la asociatividad en todas las fases del proceso productivo: compra\/ obtenci\u00f3n de insumos, fabricaci\u00f3n, comercializaci\u00f3n y promoci\u00f3n. Al valor agregado que cada producto lleva se suma el conocimiento de la cultura rural en la selecci\u00f3n y tratamiento de lanas, en las t\u00e9cnicas de hilado. En s\u00edntesis, el Mercado de la Estepa se apoya en los conocimientos y fuerza de trabajo de cada unidad dom\u00e9stica (fondo de trabajo) familiar o comunitaria, e impulsa la consolidaci\u00f3n de una nueva matriz socioproductiva. Frente a la racionalidad de la econom\u00eda de mercado, se plantea una perspectiva que defiende una organizaci\u00f3n comunitaria, donde el sentido grupal no se restringe a los v\u00ednculos sociales, sino que incluso se proyecta a una pertenencia al entorno, donde emergen agencias no-humanas, como ciertas especies de gallinas u ovejas, o el recurso h\u00eddrico para las huertas o los frutales, que imprimen sentido a la vida, a las historias personales y desde aqu\u00ed a la l\u00f3gica productiva que se decide adoptar.<br \/>\nEsta propuesta tiene, por otra parte, un importante impacto en t\u00e9rminos de g\u00e9nero. En la din\u00e1mica expolio-extractiva vinculada a la explotaci\u00f3n de la oveja merino, la matriz socioproductiva instaurada resulta ordenadora de un conjunto de jerarqu\u00edas: dispone que s\u00f3lo los hombres (parte masculina) sean quienes participen de ella, incidiendo en la organizaci\u00f3n dom\u00e9stica de las relaciones. Las mujeres (parte femenina) quedan, en este esquema, formando parte de un conjunto de actividades que no son consideradas \u201cproductivas\u201d, y se relegan en la \u201creproducci\u00f3n de la vida\u201d en tanto satisfacen una amplia variedad de necesidades (satisfactores): actividades de mantenimiento y cuidado de hogar, sostenimiento de huertas y corrales (producci\u00f3n para autoconsumo), crianza de hijos, nietos, mayores, y dem\u00e1s integrantes, fabricaci\u00f3n de vestimenta (tejidos, calzados), de alimentos, entre otros.<br \/>\nEn dicho esquema, la mujer y lo femenino se relegan al invisible sitio de la reproducci\u00f3n, donde la econom\u00eda monetarizada descansa en los ingresos de un var\u00f3n que, por la propia actividad, permanece largas estancias fuera del hogar. El otorgamiento de subsidios por parte del Estado, frente a situaciones de extrema precariedad no siempre ha sido una v\u00eda de soluci\u00f3n, dado que en varios casos, al conocer el var\u00f3n el monto y el d\u00eda de cobro, exige que ese financiamiento siga en servicio a sus propios intereses, profundiz\u00e1ndose la subordinaci\u00f3n.<br \/>\nEl Mercado de la Estepa habilita un proceso alternativo, novedoso: las personas involucradas, mayormente mujeres, se movilizan desde sitios muchas veces aislados e incrementan el intercambio con pares. Por otro lado, el ingreso generado no es estable ni predecible, de modo que las \u00fanicas que pueden tener control sobre esos ingresos son las propias productoras. Sea que el ingreso logrado sostenga o no la econom\u00eda familiar, el ejercicio de autonom\u00eda que significa el llevar adelante la actividad, comienza a situar a las propias mujeres-productoras en un nuevo lugar de autovaloraci\u00f3n.<br \/>\nEsta breve caracterizaci\u00f3n permite reconocer en esta experiencia la transformaci\u00f3n de elementos usualmente folclorizados como son la valoraci\u00f3n de la producci\u00f3n artesanal, el rescate de elementos ancestrales, vinculados a la cultura mapuche, e incluso las propias labores de g\u00e9nero; que giran hacia el lugar que interpela la propia matriz econ\u00f3mica.<br \/>\nEsta experiencia permite discutir el esquema hegem\u00f3nico existente, no ya desde sus contradicciones, que recorrimos en la primera entrega, sino de la posibilidad de habilitar un orden-otro que no resulte \u201copuesto\u201d, sino radicalmente distinto.<br \/>\n<span style=\"color: #008000;\"><strong>El desaf\u00edo de construir y vincular pr\u00e1cticas de comercio justo, desde una econom\u00eda plural, requiere la constante problematizaci\u00f3n del modo en que las organizaciones\/ instituciones econ\u00f3micas vigentes nos sit\u00faan ante la propia acci\u00f3n y frente a los otros.<\/strong><\/span><br \/>\nLa sistematizaci\u00f3n de experiencias es un requisito imprescindible, as\u00ed como la participaci\u00f3n de las organizaciones sociales para el dise\u00f1o de pol\u00edticas p\u00fablicas.<br \/>\nAsimismo, frente a la instrumentalizaci\u00f3n y el individualismo como valores estructurales de la econom\u00eda cl\u00e1sica, esta propuesta busca tomar como estructurales concepciones situadas en valores grupales y afectivos, cuya continua resignificaci\u00f3n da cuenta de las dificultades para romper el sentido com\u00fan establecido desde las pr\u00e1cticas econ\u00f3micas instituidas.<br \/>\nEl peso de una historia de primac\u00eda de este esquema de grandes explotaciones, y el permanente acompa\u00f1amiento de la pol\u00edtica p\u00fablica resultan fuertes anclajes que a\u00fan traban la concepci\u00f3n de v\u00edas alternativas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Paula Nu\u00f1ez (historiadora. 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