{"id":74,"date":"2009-11-17T16:23:16","date_gmt":"2009-11-17T19:23:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistanyt.com.ar\/?p=74"},"modified":"2009-11-17T16:23:16","modified_gmt":"2009-11-17T19:23:16","slug":"la-biblioteca-de-asurbanipal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/la-biblioteca-de-asurbanipal\/","title":{"rendered":"La Biblioteca de Asurbanipal"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por Pablo D\u2019Amato<\/strong><br \/>\n<a href=\"mailto:anukalmacendelibros@gmail.com\">anukalmacendelibros@gmail.com<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.anuk.com.ar\">www.anuk.com.ar<\/a><\/em><\/p>\n<h5 class=\"mceTemp\">\n<dl class=\"wp-caption alignright\" style=\"width: 159px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><img loading=\"lazy\" title=\"Pablo D'amato\" src=\"http:\/\/dl.dropbox.com\/u\/780864\/nyt\/37\/pablo.jpg\" alt=\"\" width=\"149\" height=\"148\" \/>Pablo D&#8217;amato<img loading=\"lazy\" title=\"El Breve Lapso Entre el Huevo y la Gallina\" src=\"http:\/\/dl.dropbox.com\/u\/780864\/nyt\/37\/9789871181766.jpg\" alt=\"\" width=\"149\" height=\"180\" \/> <\/dt>\n<dd class=\"wp-caption-dd\"><\/dd>\n<\/dl>\n<\/h5>\n<p>El libro que nos compete en esta ocasi\u00f3n lleva por t\u00edtulo un juego de palabras sugestivo que ya desde la tapa nos invita imaginar un porvenir de cuestiones encantadoras e instructivas.<br \/>\n\u201cEl breve lapso entre el huevo y la gallina\u201d, escrito por Mariano Sigman (f\u00edsico, periodista neurocient\u00edfico), acompa\u00f1ado por  los adorables dibujos de Andres Sehinkman, prologado por el conocido matem\u00e1tico divulgador cient\u00edfico y periodista deportivo Adri\u00e1n Paenza  y editado por ediciones Le Monde diplomatique, es una de esas joyitas que muy de vez en cuando dan por aparecer y que, tenerla entre las manos lista para la degluci\u00f3n nos llena de una sana y creciente impaciencia.<br \/>\nInstructivo, curioso, entretenido, divertido, filos\u00f3fico, ilustrativo son adjetivos que justamente se ha ganado este compendio de historias y reflexiones sobre la ciencia, que tiene el sabor de los cuentos compartidos alrededor del fog\u00f3n entre vasos de ginebra (o \u201cla bebida de tener ideas\u201d como supe que le llamaban al mencionado elixir algunos investigadores argentinos que sazonaban con la misma sus tertulias de debate creativo).<br \/>\nLos art\u00edculos de \u201cEl breve lapso entre el huevo y la gallina\u201d son m\u00e1s bien breves favoreciendo con ello el foco y el inter\u00e9s del lector, est\u00e1n narrados con pluma agra-ciada y aleg\u00f3rica que nos invita a disfrutar del estilo tanto como del contenido.<br \/>\nEl libro est\u00e1 dividido en seis temas fundamentales. A saber: 1 Vida, evoluci\u00f3n y muerte; 2. Ciencia cotidiana; 3. Costumbres animales; 4. All\u00e1 a lo lejos; 5. Historias y reflexiones; 6. El futuro de la mente.<br \/>\nMas all\u00e1 de eso, decir de qu\u00e9 trata el libro resulta un poco dif\u00edcil. El libro trata sobre conocer. Sobre el placer de conocer, de hacerse preguntas, de imaginar hip\u00f3tesis, aunque muchas veces no lleguemos a ninguna conclusi\u00f3n reveladora, con esto no quiero decir que no haya en el libro datos de los llamados objetivos, que de hecho abundan y resultan un exquisito condimento, sino que el esp\u00edritu mismo del libro es el de aquellos que reunidos con sus camaradas, dan a hacerse preguntas sobre el mundo, plantearse problemas, y compartir su experiencia imaginando distintas soluciones.<br \/>\nEl mismo Sigman aclara en su introducci\u00f3n \u201cEspero&#8230; en el mejor de los casos les quedar\u00e1 un mar de dudas y algunas preguntas, el placer por la cr\u00edtica y la sensaci\u00f3n de que la pesquisa tiene que ser necesariamente provocativa\u201d.<br \/>\nPodr\u00eda hacer algunas referencias a los distintos cap\u00edtulos como aquel que refiere al canto de las ballenas, o a los saberes de gourmet, las medidas de las emociones, elefantes, astronautas, y un desfile de personajes, cient\u00edficos y escritores para intentar tentarlos a que lean el libro que en definitiva es mi misi\u00f3n auto impuesta, pero en este caso considero de lo mas atinado, a\u00fan ante la posibilidad de ser acusado de vago o cosas peores, de transcribir algunas partes de los peque\u00f1os art\u00edculos para que sean testigos directos, y por una vez, no fiarse \u00fanicamente de las palabras adulatorias salidas de mi propio gusto.<\/p>\n<p><strong>Con ustedes, Vino el ni\u00f1o coco.<\/strong><br \/>\n\u201cSi los amantes del vino y del amor van al infierno, vac\u00edo debe estar el para\u00edso.\u201d La cita de Omar Khayyam puede encontrarse en distintas botellas y suele ser referencia obligada cuando se habla de la grandeza del vino. Khayyam adem\u00e1s de escribirle a la bebida, se dedic\u00f3 a redactar las primeras p\u00e1ginas de su libro \u00c1lgebra. La historia conjunta del vino y la matem\u00e1tica se traslad\u00f3 a Francia para romper el mito de la pureza racial de las uvas y construir una genealog\u00eda de famosas uvas utilizadas para hacer vino blanco y champ\u00e1n. As\u00ed, se encontr\u00f3 que diecis\u00e9is uvas que crecen desde hace tiempo en el noreste de Francia incluyendo la celebre Chardonnay, son la progenie de dos uvas: Opinot y Gouais blanc. La primera es una arist\u00f3crata de la familia de las vitis viniferae (uvas vin\u00edcolas) y la segunda una paria abandonada por berreta, burlada hasta en el nombre (el adjetivo gou se refiere a una burla).\u201d El cap\u00edtulo se extiende por dos p\u00e1ginas y sigue explicando con una mezcla de pasi\u00f3n, ciencia y  humor, los pasos investigativos que se dieron para hacer un seguimiento de la genealog\u00eda del vino&#8230;<\/p>\n<p><strong>Echemos un vistazo otro art\u00edculo llamado, El origen.<\/strong><br \/>\n\u201cEn 1859, Charles Darwin publica su c\u00e9lebre libro &#8216;El origen de las especies&#8217; que establecer\u00eda el paradigma de la biolog\u00eda moderna. En la primera p\u00e1gina del libro, al hacer una rese\u00f1a hist\u00f3rica de su vida y obra, Darwin escribe su frase m\u00e1s ignorada, \u201cEste trabajo que ahora publico, es necesariamente imperfecto\u201d. Sucede que la evoluci\u00f3n es tan simple, elegante y a veces exitosa, que suele olvidarse que a\u00fan no ha resuelto su desaf\u00edo m\u00e1s ambicioso: entender cu\u00e1l es el origen de las especies o, por qu\u00e9 no, cu\u00e1l es el origen de la vida. Si bien se conoce mucho de la historia de las especies y los museos de historia natural adornan sus salas con huesos y \u00e1rboles geneal\u00f3gicos, nadie entiende del todo bien que separa dos puntos del \u00e1rbol, una especie de otra. Nadie puede, en fin, replicar la historia de la vida. Tampoco, pese a lo alentador de los experimentos del bioqu\u00edmico ruso Alexander Ivanovich Oparin, en los que generaba amino\u00e1cidos a partir de sus constituyentes simulando una atm\u00f3sfera temprana, se puede generar vida en el laboratorio. Vale la pena desmenuzar muchas de las ideas que se re\u00fanen en la idea de Darwin&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Espero con esto haberlos convencido.<br \/>\nUna \u00faltima recomendaci\u00f3n de este humilde librero: J\u00fantense a leer este libro, l\u00e9anlo en voz alta, participen en estas an\u00e9cdotas, disc\u00fatanlas, r\u00edanse, pel\u00e9ense y honren en ello la vieja costumbre humana hoy tan en desuso de reunirse alrededor de una luminosa fuente de calor, mu\u00f1idos de bebidas espirituosas y compartir los sue\u00f1os y el conocimiento para pasar el rato y de paso, crear sue\u00f1os y conocimientos un poquito m\u00e1s intensos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro que nos compete en esta ocasi\u00f3n lleva por t\u00edtulo un juego de palabras sugestivo que ya desde la tapa nos invita imaginar un porvenir de cuestiones encantadoras e instructivas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[17],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}