{"id":835,"date":"2012-08-17T18:41:31","date_gmt":"2012-08-17T18:41:31","guid":{"rendered":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/?p=835"},"modified":"2012-08-17T18:41:31","modified_gmt":"2012-08-17T18:41:31","slug":"economia-y-naturaleza-una-mirada-desde-estepas-y-montanas-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/economia-y-naturaleza-una-mirada-desde-estepas-y-montanas-iii\/","title":{"rendered":"Econom\u00eda y Naturaleza &#8211; Una mirada desde estepas y monta\u00f1as III"},"content":{"rendered":"<p>Por Paula N\u00fa\u00f1ez y Santiago Conti<\/p>\n<p>En esta tercera entrega abordaremos el v\u00ednculo con el entorno desde el reconocimiento diferenciado que trazan las diferentes escalas econ\u00f3micas y l\u00f3gicas de explotaci\u00f3n. Este tema ya fue planteado en la primera entrega, y hoy lo retomamos a la luz de las tensiones presentes sobre la regi\u00f3n de la estepa rionegrina, que nos hablan de la constituci\u00f3n de toda el espacio.<\/p>\n<p>Actualmente se lleva adelante una intensa confrontaci\u00f3n, con movilizaciones en toda la provincia, planteando un NO a la mega miner\u00eda a cielo abierto con uso de cianuro y otros insumos qu\u00edmicos, ya que se present\u00f3 como la alternativa productiva a la regi\u00f3n de la estepa, especialmente a lo que se refiere a los yacimientos de oro de Calcatreu y Cerro Negro.<br \/>\nDesde aqu\u00ed se propone aportar algunos elementos para el debate que esta confrontaci\u00f3n requiere. De todos los conceptos e ideas disponibles, vamos a situarnos estrictamente en el primero, la noci\u00f3n de \u201cmega\u201d, que otorga a la actividad que antecede la ubicaci\u00f3n en una clara econom\u00eda de gran escala, directamente articulada a un mercado global, procesos de exportaci\u00f3n y retornos econ\u00f3micos en t\u00e9rminos de regal\u00edas e impuestos. Estos aspectos, al igual de la din\u00e1mica extractiva, est\u00e1n siendo largamente debatidos y analizados en numerosos foros. Nosotros buscamos retornar al problema desde la singularidad de la escala que plantea, es decir, desde la noci\u00f3n de \u201cmega\u201d.<br \/>\nLa producci\u00f3n a gran escala es un tema de larga data en la Patagonia. Desde la incorporaci\u00f3n del territorio al Estado Nacional como espacio de establecimiento de producciones ovinas en latifundios, a fines del siglo XIX, la econom\u00eda a gran escala ha operado tanto como desestructurante de las econom\u00edas existentes como articuladora de nuevos \u00f3rdenes. Como dijimos la primera gran iniciativa fue la merinizaci\u00f3n, esto es, la producci\u00f3n ovina de lana tomando como relevante una especie que se torn\u00f3 paradigm\u00e1tica a lo largo de todo el territorio: la oveja merino.<br \/>\nEs interesante que ligada a la idea de exportaci\u00f3n de un producto primario como la lana se asumiera como \u00fanica posibilidad de estructura socioproductiva a la gran escala de apropiaci\u00f3n territorial, es decir el latifundio, y desde all\u00ed se instrumentaran las bases legales y organizativas para favorecer una din\u00e1mica productiva asociada a las grandes estancias, en detrimento de econom\u00edas de menor escala en manos de peones o peque\u00f1os\/as productores\/as, afectados\/as por trabas a la tenencia de la tierra, gestores\/as de una producci\u00f3n diversificada, situada en el \u00e1mbito dom\u00e9stico pero, como vimos en la segunda entrega, base de pr\u00e1cticas de comercializaci\u00f3n con un enorme potencial de crecimiento.<br \/>\nEstas capacidades, que hemos se\u00f1alado en experiencias del presente, ya hab\u00edan sido caracterizadas a principio de siglo, cuando se reclamaba la distribuci\u00f3n de las tierras fiscales en peque\u00f1as unidades, cuya sustentabilidad estar\u00eda asegurada desde el plan de obras que se propon\u00eda desde el Estado y que nunca terminaron de concretarse.<br \/>\nComo resultado, qued\u00f3 el tren de l\u00ednea sur y el ejercicio desigual en el acceso a la tierra. Posteriormente, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, la distribuci\u00f3n de los terrenos se comenz\u00f3 a revisar, pero sin modificar la perspectiva econ\u00f3mica que reconoc\u00eda la alta producci\u00f3n ovina como econom\u00eda \u201cnatural\u201d. La alternativa econ\u00f3mica, en terrenos m\u00e1s peque\u00f1os, fue el incremento del n\u00famero de animales, favoreci\u00e9ndose un proceso de desertificaci\u00f3n al tiempo que, tras los reconocimientos individuales, se desdibujaban lazos de solidaridad preexistentes. La negaci\u00f3n de esa escala peque\u00f1a como potencial econ\u00f3mico a reafirmar desde una pol\u00edtica p\u00fablica adecuada continu\u00f3 un avance en la precarizaci\u00f3n de las zonas rurales, torn\u00e1ndose especialmente grave en las d\u00e9cadas del \u201980 y \u201990, donde las cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas se sumaron a la profundizaci\u00f3n del desconocimiento de estas estructuras y la desmantelaci\u00f3n del ferrocarril, principal v\u00eda de conexi\u00f3n.<br \/>\nLa regi\u00f3n, desde las primeras observaciones en el siglo XIX, ha sido caracterizada por sus falencias. La baja demograf\u00eda se ha tomado como argumento de la incapacidad de desarrollo, sin mayores revisiones a las limitantes estructurales que el propio modelo de crecimiento impon\u00eda a la estructuraci\u00f3n socioproductiva posible.<br \/>\nEs interesante c\u00f3mo el espacio de la estepa en general es caracterizado en los a\u00f1os \u201960 en los estudios para llevar adelante la construcci\u00f3n de las represas hidroel\u00e9ctricas, que formar\u00edan un elemento estructural de la producci\u00f3n energ\u00e9tica del pa\u00eds. El poblamiento, descripto en t\u00e9rminos de \u201cfalta\u201d, la masculinizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, el escaso ingreso de ni\u00f1os (no ni\u00f1as) a la escuela, es planteado como caracter\u00edsticas propias de una estepa que, por la crudeza de sus condiciones, fue favoreciendo el \u00e9xodo rural hacia las ciudades.<br \/>\nLos estudios sobre las represas, como involucran a varias provincias, detallan aspectos comparativos de la estructura econ\u00f3mica de cada una, reconociendo a principios de los \u201960 a la frutihorticultura del alto valle como la base productiva de R\u00edo Negro. La producci\u00f3n lanera, e incluso el turismo instalado en la regi\u00f3n andina, se omiten como parte del esquema econ\u00f3mico a considerar. La manzana se describe como la producci\u00f3n casi \u00fanica de la provincia, plante\u00e1ndose una debilidad fundamental por las vicisitudes que pudiera sufrir la comercializaci\u00f3n de esta fruta.<br \/>\nLa estepa que contiene los r\u00edos sobre los cuales se planifican represas es caracterizada como una zona absolutamente marginal dentro del territorio. Desde un an\u00e1lisis exhaustivo de los datos estad\u00edsticos existentes, se deduce la importancia que tendr\u00e1 para la regi\u00f3n la producci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica, a la que se piensa asociada a mejoras en la estructura de regad\u00edo.<br \/>\nUna gran producci\u00f3n que ser\u00eda un nuevo motor para la zona y la base de crecimiento del pa\u00eds. El resultado vuelve a llamar la atenci\u00f3n sobre la extrema confianza de estas \u201cmega\u201d iniciativas, muchas poblaciones en torno a las represas, e incluso erradicadas del r\u00edo por la construcci\u00f3n de las mismas, no cuentan ni con agua ni con electricidad. El progreso, concebido desde iniciativas de gran envergadura, opera a favor de los grandes centros urbanos, replicando ingenuamente la teor\u00eda de un derrame que nunca llega.<br \/>\nDesde este esquema <span style=\"color: #ff6600;\"><strong>la \u201cmega miner\u00eda\u201d no es una novedad, es la actualizaci\u00f3n de propuestas de gran envergadura que, desde hace 150 a\u00f1os vienen mostrando falencias en t\u00e9rminos de integraci\u00f3n y simetr\u00eda de derechos<\/strong><\/span>. La Patagonia, reducida a la noci\u00f3n de recurso, negadora de las capacidades de los propios habitantes, ha repetido formas de dependencia limitan procesos de construcci\u00f3n de autonom\u00eda.<br \/>\nDe este modo el planteo se presenta de modo actualizado, es decir, \u201cahora s\u00ed\u201d cuando no han existido ni estudios serios y completos orientados a proyectos de desarrollo local y regional, ni voluntad pol\u00edtica para generar esas otras condiciones.<br \/>\nEn las teor\u00edas del desarrollo, el efecto derrame fue duramente criticado ante la imposibilidad de mostrar mejoras en el conjunto de las poblaciones, sino que m\u00e1s bien se ha expresado en procesos de polarizaci\u00f3n de sectores sociales y concentraci\u00f3n.<br \/>\nLa existencia de ingresos y redistribuciones desde niveles nacionales o provinciales no supone directamente una pol\u00edtica de mejora, por el contrario, las iniciativas en t\u00e9rminos de subsidios reiteran ese lugar de \u201cnecesidad\u201d por encima del de \u201ccapacidad\u201d. A la luz de estas reflexiones no es menor la pregunta sobre qu\u00e9 organizaci\u00f3n socio productiva y comunitaria ofrece la miner\u00eda. Porque la organizaci\u00f3n socio productiva y comunitaria que ha ofrecido cualquiera de las producciones a gran escala ha ido en detrimento del fortalecimiento poblacional.<br \/>\nAhora bien, no resulta claro que sean efectivamente estas iniciativas las que debieran resolver el tema de esta estructura, donde las decisiones pol\u00edticas detentan mucha mayor responsabilidad.<br \/>\nEn relaci\u00f3n a ello no es menor la opini\u00f3n, o al menos la pregunta, acerca de c\u00f3mo se va a asegurar la mejora de la regi\u00f3n si ni siquiera se ha asegurado la luz a poblaciones erradicadas por la construcci\u00f3n de represas hidroel\u00e9ctricas. El reconocimiento de la peque\u00f1a escala, seg\u00fan lo postulado en las entregas anteriores, interpela estos ordenamientos y nos lleva a pensar que este espacio no se puede pensar en t\u00e9rminos de rentabilidad. O al menos no como \u00fanica variable. Volvemos as\u00ed a un antiguo reclamo, que desde principios del siglo XX planteaba que en la regi\u00f3n, <strong><span style=\"color: #ff6600;\">el \u00fanico desarrollo genuino, se dar\u00eda a partir de considerar y fomentar la producci\u00f3n de la peque\u00f1a escala, cuyo fortalecimiento ser\u00eda la base de la construcci\u00f3n de autonom\u00eda.<\/span><\/strong><br \/>\nEl silencio obligado de las poblaciones de estepa, y la actualizaci\u00f3n de los argumentos \u201cmega\u201d, obligan a considerar este relegamiento. En la medida que se cambie y se otorgue valor a las poblaciones y organizaciones presentes, se discutir\u00e1 el reduccionismo impl\u00edcito en la idea de recurso, desafiando un esquema que, reiteradamente promueve el crecimiento diferenciado de los espacios concentrados y urbanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Paula N\u00fa\u00f1ez y Santiago Conti En esta tercera entrega abordaremos el v\u00ednculo con el entorno desde el reconocimiento diferenciado que trazan las diferentes escalas econ\u00f3micas y l\u00f3gicas de explotaci\u00f3n. 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