{"id":9110,"date":"2023-02-02T09:00:48","date_gmt":"2023-02-02T09:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/?p=9110"},"modified":"2023-02-01T22:48:46","modified_gmt":"2023-02-01T22:48:46","slug":"lo-que-mata-es-el-calor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/lo-que-mata-es-el-calor\/","title":{"rendered":"Lo que mata es el calor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El avance del cambio clim\u00e1tico favorece la mayor ocurrencia de eventos extremos. En particular, la mayor cantidad de olas de calor, registradas en nuestro pa\u00eds y en el mundo, provoca un aumento en el promedio diario de personas fallecidas. Adem\u00e1s, este escenario de temperaturas extremas, favorece el incremento de la transmisi\u00f3n de enfermedades, como dengue y chikungu\u00f1a.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los term\u00f3metros no paran de mostrar marcas r\u00e9cords desde hace m\u00e1s de un siglo en todo el planeta. El calentamiento global hace estragos no s\u00f3lo por sus eventos extremos -sequ\u00edas o inundaciones-, ni por sus da\u00f1os econ\u00f3micos ante la p\u00e9rdida de producci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n propaga enfermedades que encuentran nuevos territorios para conquistar ante este escenario de cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ejemplo de ello lo se\u00f1ala el \u00faltimo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC, en ingl\u00e9s) para la regi\u00f3n que ocupa la Argentina. \u201cEl potencial de reproducci\u00f3n para la transmisi\u00f3n del dengue aument\u00f3 entre un 17 y 80 por ciento para el per\u00edodo 1950\/54 a 2016\/2021, como resultado de los cambios de temperatura y precipitaci\u00f3n\u201d, se\u00f1ala la climat\u00f3loga Matilde Rusticucci, en el acto de su incorporaci\u00f3n como acad\u00e9mica de n\u00famero en la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente.<\/p>\n<blockquote><p>En Buenos Aires, en los a\u00f1os 60, hab\u00eda 60 d\u00edas de ola de calor por d\u00e9cada, y en el per\u00edodo de 2000 a 2010, fueron 100.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada a\u00f1o, ella toma nota de registros clim\u00e1ticos en la Argentina y el mundo, y como integrante de IPCC desde hace d\u00e9cadas, ha venido advirtiendo qu\u00e9 suceder\u00eda si la humanidad no detiene la contaminaci\u00f3n, principalmente, por la quema de combustibles f\u00f3siles, como el carb\u00f3n, el petr\u00f3leo y el gas. \u201cEsto produce gases de efecto invernadero que causan el cambio clim\u00e1tico con sus eventos extremos\u201d, insiste esta profesora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigadora del CONICET.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/calordraghi.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-9111 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/calordraghi.jpg\" alt=\"\" width=\"558\" height=\"372\" srcset=\"https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/calordraghi.jpg 1024w, https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/calordraghi-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistanyt.com.ar\/online\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/calordraghi-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una breve lista muestra, al por mayor, olas de calor -esa seguidilla de d\u00edas agobiantes que no dan respiro porque no bajan de 25\u00b0C-. Debido a un evento de estas caracter\u00edsticas, Par\u00eds ardi\u00f3 en 2003 y Mosc\u00fa en 2010 se derriti\u00f3, y registr\u00f3 por lo menos 55 mil muertos. En Buenos Aires, algunos recordar\u00e1n la Navidad de 2013, o el mes de enero de 2022 pasado cuando el AMBA sud\u00f3 41.6\u00b0C. \u201cEn Buenos Aires, en los a\u00f1os 60, ten\u00edamos 60 d\u00edas de ola de calor por d\u00e9cada, y en el per\u00edodo de 2000 a 2010, fueron 100\u201d, precisa esta doctora en Ciencias de la Atm\u00f3sfera de la Universidad de Buenos Aires .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El centro y norte de la Argentina muestran un escenario m\u00e1s caliente a\u00fan. \u201cEntre 2000 y 2010 esa regi\u00f3n sufri\u00f3 cuatro veces m\u00e1s olas de calor que en la d\u00e9cada del 60\u201d, dice Rusticucci. \u201cHay un cambio de clima probado y sostenido. Estas temperaturas extremas generan impacto, y si van acompa\u00f1adas por sequ\u00edas favorecen incendios. Hay tambi\u00e9n una retroalimentaci\u00f3n con la sequ\u00eda que impacta en la econom\u00eda y en la salud de poblaci\u00f3n\u201d, agrega.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Pionera en se\u00f1al de alerta<\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rusticucci form\u00f3 parte del grupo creado por las Naciones Unidas, el IPCC, cuando en 2007 le otorgaron el Premio Nobel de la Paz. Ella dedic\u00f3 toda su vida a investigar olas de calor. Y un dato le llam\u00f3 la atenci\u00f3n al estudiar la relaci\u00f3n entre el calor extremo y la mortalidad. La mirada se centr\u00f3 en el infierno vivido en las calles porte\u00f1as entre el 30 de diciembre de 2000 al 9 de enero de 2001.<\/p>\n<blockquote><p>Debido a un evento de estas caracter\u00edsticas, Par\u00eds ardi\u00f3 en 2003 y Mosc\u00fa en 2010 se derriti\u00f3, y registr\u00f3 por lo menos 55 mil muertos.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLuego de esta ola de calor se registra un aumento de tres veces en el promedio diario de mortalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Al relacionar la temperatura con la mortalidad media, observamos que hay un valor de temperatura que dispara la mortalidad. Eso llev\u00f3 al establecimiento del primer sistema de alerta de olas de calor del Servicio Meteorol\u00f3gico Nacional (SMN) para evitar o disminuir el impacto negativo. Al principio, se instaur\u00f3 en Buenos Aires y Rosario, donde fueron los primeros estudios de 2009 a 2014, y luego se extendi\u00f3 a todo el pa\u00eds\u201d, historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, las alertas amarillas o naranjas para prevenir los golpes de calor, son habituales en los pron\u00f3sticos diarios, y tambi\u00e9n se repetir\u00e1n en el futuro con gran frecuencia, al parecer. \u201cEsto llevar\u00e1 a ciertos riesgos claves, con efectos severos en la salud por epidemias, y los sistemas sanitarios deber\u00edan estar en alerta ante estas posibles situaciones de aumento de dengue y chikungu\u00f1a\u201d, anticipa, y sentencia: \u201cLas olas de calor son el cambio clim\u00e1tico en el cuerpo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 2015, en la capital de Francia, se acord\u00f3 en el \u00e1mbito de la Convenci\u00f3n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim\u00e1tico, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y redoblar esfuerzos para limitar el incremento de la temperatura del planeta. \u201cSi logramos limitar a 1,5\u00b0C el aumento de temperatura a nivel global, como se firm\u00f3 en el Acuerdo de Par\u00eds, la poblaci\u00f3n mundial expuesta a problemas de salud por el calentamiento ser\u00eda de un 14%. En tanto, si el alza llega a los 2\u00b0C, como probablemente suceda, el perjuicio ser\u00eda 2,6 veces peor y, en este caso, afectar\u00eda al 37% de la poblaci\u00f3n\u201d, concluye.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Autora: <span class=\"author\">Cecilia Draghi<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fuente: nexciencia<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El avance del cambio clim\u00e1tico favorece la mayor ocurrencia de eventos extremos. En particular, la mayor cantidad de olas de calor, registradas en nuestro pa\u00eds y en el mundo, provoca un aumento en el promedio diario de personas fallecidas. 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