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Fiel a su misión fundacional, Teleférico Cerro Otto concreta donación récord de 1.000 millones de pesos
Bajo la gestión de la Fundación Sara María Furman, el Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto marcó un hito al donar 1.000 millones de pesos destinados a instituciones sanitarias y sociales. En diálogo con N&T, Gustavo García Cano, en representación del Consejo de Administración, explica cómo este modelo económico solidario transforma cada ticket de ascenso en una contribución invaluable para la comunidad.
Por Lic. Natalia Lovece
Con una donación récord de 1.000 millones de pesos, el Teleférico Cerro Otto ratifica su compromiso con el bienestar social a través de la Fundación Sara María Furman. Honrando la visión de su fundador, Boris Furman, mediante este aporte destinado a salud y asistencia, la institución mantiene vigente el espíritu solidario de su creador. Junto a Gustavo García Cano, integrante del Consejo de Administración, N&T recorre la historia de este legado y explica el impacto de cómo estos recursos se transforman en mejoras tangibles para la comunidad.
El directivo, en sus declaraciones, refuerza la esencia de lo que hace único a este complejo: su capacidad de transformar la actividad turística en ayuda social directa y transparente. Durante la entrevista, aclaró que si bien es una fundación privada, “está destinada a beneficiar a mucha gente”, subrayando que la prioridad es que las donaciones lleguen efectivamente a cubrir necesidades médicas y de salud.
El Teleférico Cerro Otto, en un contexto económico desafiante, se posiciona como un ejemplo de economía circular solidaria incluyendo tres aspectos: el turista disfruta de una experiencia única; se genera empleo local directo e indirecto; y la utilidad neta vuelve a la comunidad. Sobre este último punto, García Cano transmitió un mensaje claro a quienes pueden contribuir al abonar su ticket de ingreso: “Queremos que la gente sepa que quien compra una entrada al teleférico está ayudando, no es una empresa comercial, es una fundación. Y gracias a Dios, luego de 45 años, seguimos funcionando con la misma energía con la que empezó y dando satisfacciones a los que trabajamos en ella y a la gente que lo recibe”.
Un hito en cifras
La presentación que el Teleférico realizó a principios de diciembre sobre su balance anual solidario correspondiente al ejercicio 2025, marcó un nuevo hito histórico en la totalidad de sus excedentes con propósitos benéficos. “Les deseo a todos la misma alegría de vivir que tengo hoy yo de estar haciendo este acto de donación de una cifra importante: ¡Mil millones de pesos!”, expresó Gustavo García Cano, quien en su rol de vicepresidente de la Fundación Sara María Furman, fue el encargado de compartir la buena noticia.
El monto sin precedentes es el resultado de una gestión que logró picos de afluencia superiores a las 2.000 personas por día durante la temporada alta. Desde la entidad indicaron que este volumen de visitas fue posible gracias a una gestión equilibrada de los costos: “Se realizó un enorme esfuerzo para sostener una tarifa accesible para el turista nacional y, al mismo tiempo, competitiva para el mercado internacional”. Asimismo, describieron que el valor de la tarifa garantiza una experiencia completa a 1.405 metros de altura. El ticket cubre el traslado ida y vuelta desde el centro de la ciudad, estacionamiento, ingreso a la galería de arte y acceso a todos los puntos recreativos del complejo, las terrazas panorámicas, además del servicio del patio de comidas y la clásica confitería giratoria.
En cuanto a la distribución, un 50% ($500M) será para la Asociación Cooperadora Hospital Zonal Bariloche para comprar equipamiento médico e insumos y brindar asistencia a sectores vulnerables; un 35% ($350M) será destinado al Hogar de Ancianos Ledor Vador (CABA) y el último 15% ($150M) a la Institución Ory para brindar atención y apoyo a personas con discapacidad. “Ellos también, desde hace años, cuentan con estos aportes para desarrollar sus actividades. Siempre tienen que estar dirigidas a solucionar problemas de medicamentos, de insumos, pero siempre a la salud”, precisó García Cano.
Como mecanismo de transparencia, la Fundación exige la rendición de cuentas del ejercicio anterior antes de otorgar un nuevo aporte. “Verificamos que se cumplan los objetivos antes de avanzar con el siguiente proyecto”, enfatizó.
Hospital Zonal “Ramón Carrillo”
La confirmación de una donación de 500 millones de pesos por parte de la Fundación Sara María Furman hacia la Cooperadora del Hospital Zonal “Ramón Carrillo” representa mucho más que un aporte económico; es el motor que permite al sistema público de salud de Bariloche proyectar sobre terreno firme.
En ese sentido, el director del nosocomio, Víctor Parodi, destacó la importancia de esta alianza estratégica: “Si bien van cambiando anualmente los valores que, muchas veces, están sujetos a lo que representa el movimiento turístico de la ciudad, esto nos permite seguir avanzando como hace más de 30 años con la cooperadora y con la fundación, y tener algún grado de certidumbre”.
También detalló que, en una próxima instancia, corresponde definir en qué proyecto quieren trabajar y especificó que, habitualmente, la prioridad se divide en dos frentes: medicamentos y equipamiento.
A modo de ejemplo, Parodi recordó que el primer tomógrafo del establecimiento hospitalario fue adquirido bajo este sistema y anticipó que “la idea es armar un proyecto dirigido a algún aspecto de equipamiento de importancia que, muchas veces, resuelve gastos excesivos que se tienen que hacer por prestadores externos”. También mencionó otra clase de acciones que lleva adelante la cooperadora a los fines de brindar ayuda tanto a pacientes como a familiares a través de la óptica y asistencia social, el botiquín crítico, entre otros.
El legado de Don Boris Furman
“A lo largo de su vida, trabajó para ayudar siempre a quien más lo necesitaba. Visionario, soñador y con un espíritu solidario sin fronteras, concretó proyectos muy importantes”, afirman desde el Teleférico Cerro Otto sobre su fundador, Don Boris Furman.
Consultado respecto al tema, García Cano subrayó: “Muchas calles y plazas se llaman Furman, porque no sólo hizo esto, sino que ha hecho para la policía, para la Cruz Roja, para LALCEC. Era un hombre muy generoso y que benefició mucho a nuestra comunidad”. Al recordarlo, lo caracterizó de una forma muy peculiar: “Es muy fácil hablar, pero muy certero haber realizado y contar bien lo que se hizo. Uno puede prometer, pero para hablar de lo realizado hay que tener cara y conciencia de que se hizo”.
El evento también ofreció un momento para el reconocimiento de la gestión operativa, personificada en la figura del gerente general, Oscar Borrelli. Al referirse a quien ha sido el guardián del legado durante décadas, García Cano fue enfático: “Yo soy el vicepresidente y hoy lo reemplazo en este acto, pero el mérito es de él”. Con más de veinte años al frente de la institución, el compromiso de Borrelli fue señalado como una pieza fundamental para la vigencia del complejo: “Siempre ha estado al frente del Teleférico, sosteniendo su crecimiento con una entrega constante”, concluyó el directivo.






