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Un nuevo informe concluye que abordar conjuntamente el cambio climático y la contaminación del aire podría ahorrar billones

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Aunque solemos tratar el cambio climático y la contaminación del aire como problemas separados, la realidad es que están estrechamente interrelacionados. Sus causas coinciden ampliamente, desde la quema de combustibles fósiles hasta determinadas prácticas agrícolas, y varios contaminantes contribuyen tanto al calentamiento global como a la contaminación del aire que pone en riesgo la salud. Ambas crisis también tienen efectos perjudiciales que se potencian mutuamente sobre la salud humana, los ecosistemas y las economías.

Hidden assets: The economic and health case for climate and clean air action (Activos ocultos: los argumentos económicos y de salud a favor de la acción climática y del aire limpio), la nueva Evaluación Económica Global de la Acción Integrada por el Clima y el Aire Limpio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC, por sus siglas en inglés), ofrece hasta ahora la visión económica más completa de lo que puede ganarse al abordar ambos problemas conjuntamente. Al examinar una gama más amplia de impactos de la contaminación sobre la salud, que tradicionalmente han sido subestimados, así como los beneficios que se pierden cuando se retrasa la acción, la evaluación concluye que la acción integrada por el clima y el aire limpio es una de las inversiones con mayor rentabilidad disponible para los gobiernos al momento.

Hidden assets report cover

Crédito: PNUMA 

¿Qué tiene de nuevo este informe?

El informe es el primero que cuantifica el valor económico combinado de la acción climática y la acción contra la contaminación del aire mediante un único marco internamente coherente, en lugar de sumar distintas estimaciones producidas por modelos diferentes. Esto permite comparar directamente los costos de actuar con los beneficios combinados de un aire más limpio y un clima más estable.

Esto no solo es importante desde un punto de vista metodológico. Impulsar ambas agendas de manera conjunta genera beneficios económicos adicionales equivalentes al 0,2 % del PIB mundial, ya que algunos beneficios solo se materializan plenamente cuando ambos desafíos se abordan al mismo tiempo.

Emissions source

Fuente de emisiones. Crédito: Ella Ivanescu / PNUMA 

La evaluación también ofrece una visión más integral de los riesgos climáticos y de contaminación del aire que los análisis convencionales. Estos suelen centrarse en la mortalidad prematura y los costos directos de mercado, mientras que esta evaluación agrega además los costos de las enfermedades y los costos no relacionados con el mercado. Entre ellos se incluyen el asma infantil, las enfermedades cardíacas, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, la demencia, el cáncer de pulmón y las enfermedades respiratorias crónicas, junto con los efectos de condiciones como el estrés térmico sobre la productividad laboral y la calidad de vida.

Y, por primera vez, esta evaluación identifica barreras específicas que impiden o ralentizan los avances en la acción integrada y asigna un valor económico a su eliminación.

¿Qué tan buena inversión es, realmente?

Esta evaluación identifica 25 soluciones que abordan conjuntamente los desafíos del clima y del aire limpio en seis sectores. Estas 25 soluciones son el núcleo del análisis económico del informe.

Cada US$ 1 invertido en ellas genera alrededor de US$ 15 una vez que se incluyen beneficios no relacionados con el mercado, como una mejor calidad de vida. Considerando únicamente los beneficios directos de mercado, como la reducción de los costos de atención sanitaria y el aumento de la productividad laboral, la rentabilidad sigue siendo de aproximadamente US$ 4. Esto sitúa a la acción integrada por el clima y el aire limpio entre las inversiones públicas de mayor rentabilidad disponibles.

La implementación de las 25 soluciones cuesta el equivalente al 0,7 % del PIB durante la próxima década, disminuyendo a alrededor del 0,5 % hacia finales de siglo. Como referencia, el gasto mundial en subsidios explícitos a los combustibles fósiles representó el 2,18 % del PIB en 2022.

Si la implementación comienza de inmediato, los beneficios aumentarán desde un equivalente al 2,8 % del PIB en 2035 hasta el 4,5 % en 2050 y el 11,4 % en 2100. La tasa interna de retorno es del 60 %. Los beneficios de mercado por sí solos superan los costos de implementación en menos de diez años.

¿Por qué estos beneficios son tan grandes?

Estos importantes beneficios se derivan de dos factores: el impacto de la contaminación del aire sobre la salud es mayor de lo que la mayoría de los análisis económicos han reconocido, y los beneficios de la acción pueden materializarse rápidamente.

En 2025, la contaminación atmosférica exterior por partículas finas (PM2,5) y ozono troposférico de origen humano causó aproximadamente 6,4 millones de muertes prematuras. La contaminación del aire en los hogares causó otros 2 millones de muertes, incluyendo casi 300.000 niñas y niños. La exposición a PM2,5 también está vinculada con aproximadamente 5,5 millones de nuevos casos de asma infantil, 4,2 millones de infartos, 3,8 millones de casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), 3,3 millones de casos de diabetes, 2,5 millones de accidentes cerebrovasculares y 2 millones de casos de demencia cada año. Esto equivale aproximadamente a uno de cada cinco nuevos casos de cada una de estas afecciones en todo el mundo.

La carga no se distribuye de manera uniforme. Alrededor del 95 % de las muertes prematuras atribuibles a la contaminación del aire ocurren en países de ingresos bajos y medianos.

Sin nuevas medidas, la proporción de la población mundial expuesta a las concentraciones más peligrosas de PM2,5 aumentará del 27 % en 2025 al 34 % en 2050. La implementación completa de las 25 soluciones evitaría entre el 60 % y el 70 % de la carga anual de enfermedad asociada a la contaminación del aire.

Los beneficios no se limitan a un aire más limpio. Para 2050, las 25 soluciones podrían reducir las emisiones de dióxido de carbono aproximadamente a la mitad, las de metano en un 60 % y las de los principales precursores de PM2,5 en alrededor de un 70 %, evitando aproximadamente 0,34 °C de calentamiento global para mediados de siglo.

Estas estimaciones son conservadoras. La contaminación del aire también daña los bosques, los ecosistemas, la biodiversidad, los edificios y la calidad del agua y del suelo. Estos efectos son reales, pero en gran medida no se cuantifican aquí porque los datos mundiales no lo permiten, y su exclusión significa que los argumentos económicos están infravalorados y no sobrevalorados.

¿Cuáles son las 25 soluciones integradas?

El informe presenta un paquete de 25 soluciones que abarcan seis de los sectores con mayores emisiones. Cuatro se centran en la descarbonización a largo plazo, incluyendo la transición hacia energías renovables, la mejora de la eficiencia industrial y doméstica y la electrificación de los vehículos. Veintiún soluciones se centran en el aire limpio y en los impactos climáticos a corto plazo derivados de la reducción de supercontaminantes como el metano, así como en la cocina y calefacción limpias, el endurecimiento de las normas sobre emisiones de vehículos e industrias, una mejor gestión agrícola, la reducción de las quemas agrícolas, una mejor gestión de desechos y aguas residuales, la prevención de incendios de vegetación silvestre en bosques y turberas, y la reducción gradual de los hidrofluorocarbonos, entre otras medidas.

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La prevención de incendios y la mejora de la gestión de ecosistemas ricos en carbono, como las turberas, es una de las soluciones destacadas en el informe. Crédito: Faizal Abdul Aziz / Landscape Alliance 

La evaluación insta a implementar todas las soluciones a escala mundial. Sin embargo, desde una perspectiva pragmática, el informe identifica aquellas que generarán los mayores beneficios a corto plazo en cada región. Por ejemplo, la cocina limpia representa la mayor oportunidad para Asia Meridional, África Subsahariana y América Latina y el Caribe; la prevención de fugas y la quema en antorcha de metano son especialmente importantes en Asia Occidental, África del Norte y la Federación de Rusia; y en las regiones de mayores ingresos donde las políticas contra la contaminación ya son sólidas, debería prestarse atención a dietas más saludables y a la reducción de las emisiones del transporte marítimo internacional.

Todas las regiones obtendrían beneficios económicos que superarían ampliamente los costos de implementar las soluciones, aunque las relaciones beneficio-costo varían significativamente: 26:1 en África Austral, 21:1 en Asia Meridional y 3:1 en Europa.

Para 2050, la implementación completa de las 25 medidas podría evitar de forma acumulada 144 millones de muertes prematuras relacionadas con la contaminación del aire, incluyendo 96 millones derivadas únicamente de la contaminación atmosférica ambiental, además de cientos de millones de casos de enfermedades crónicas.

¿Por qué no se están implementando estas soluciones?

Saber cuáles son las soluciones e implementarlas son dos cosas muy distintas.

La evaluación examina barreras económicas, técnicas, sociales e institucionales basándose en estudios de caso de China, India, México y Nigeria. Concluye que, a escala mundial, estas barreras retrasan la implementación un promedio de ocho años. Las barreras institucionales, incluyendo la toma de decisiones aislada y fragmentada, la débil capacidad de aplicación y la escasa coordinación, son las que más contribuyen a esos retrasos, representando aproximadamente 2,4 años de demora —una demora que reduce aproximadamente a la mitad las reducciones de emisiones que podrían alcanzarse para 2035—.

Cada año de retraso implica perder más del 0,5 % del PIB, equivalente a US$ 1,5 billones. Por el contrario, las reformas que aceleren la implementación podrían generar hasta US$ 10 billones en ahorros acumulados derivados de la reducción de morbilidad para 2040.

¿Qué pueden ganar los gobiernos?

El mensaje más contundente del informe es que las políticas integradas sobre clima y aire limpio deben situarse en el centro de las estrategias económicas. Los costos evitados a la salud, las ganancias de productividad y la reducción de la exposición fiscal a los daños climáticos son objetivos económicos por derecho propio, y se aprovechan plenamente cuando la calidad del aire y la acción climática se integran en los planes nacionales, los marcos fiscales y las estrategias de inversión.

Invertir de forma temprana y constante en las condiciones habilitadoras genera los resultados más rentables. El gasto público destinado a reducir los retrasos en la implementación es la herramienta más eficaz en este sentido. El apoyo financiero internacional tiene su mayor impacto en las regiones donde las limitaciones para aplicar las medidas son más severas, que también son las que soportan la mayor carga sobre la salud.

Algunas de las mayores ganancias potenciales también son las más rápidas de obtener. La cocina limpia; los controles del metano dirigidos a las fugas, el venteo y el transporte; y las medidas de calidad del aire dependen en gran medida de decisiones nacionales y generan beneficios económicos y sanitarios directos en menos de una década, o dentro de un solo mandato gubernamental.

Recursos adicionales

Glosario sobre la contaminación del aire: términos clave para comprender el aire que respiramos

Informe: Hidden assets: The economic and health case for climate and clean air action (Activos ocultos: los argumentos económicos y de salud a favor de la acción climática y del aire limpio, en inglés)

 

Fuente: PNUMA

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