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Rehabilitación en juego: un proyecto de la UNSAM fue seleccionado entre los ganadores del Unity for Humanity Grant 2026
HandSolo: «Play your way back», el videojuego para la rehabilitación de personas que sufrieron un ACV, desarrollado en la UNSAM, obtuvo el financiamiento Unity for Humanity Grant 2026. Fue uno de los 10 seleccionados en el mundo, entre más de 500 participantes, y el único ganador de la región. Con este financiamiento —de 90 mil dólares— se podrá realizar la primera validación clínica del desarrollo.
El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y el proceso de recuperación de las habilidades motoras puede ser largo, costoso y poco motivador. Ante esta situación, investigadores del Laboratorio de Fisiología de la Acción, del Instituto de Ciencias Físicas de la UNSAM (ICIFI_UNSAM-CONICET), desarrollaron un videojuego de realidad virtual para ayudar a los pacientes a recuperar la movilidad de los dedos mientras esquivan meteoritos en el espacio. Se llama HandSolo: Play your way back y fue uno de los diez desarrollos seleccionados, entre más de 500, para recibir el financiamiento del Unity for Humanity Grant 2026.
La Unity Fundation es una plataforma de desarrollo 3D en tiempo real (RT3D) que otorga este tipo de financiamientos para proyectos que abordan retos globales complejos, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. En este caso, se trata de un financiaminto de 90 mil dólares que les permitirá a los investigadores realizar los primeros ensayos clínicos con pacientes con ACV crónico, reclutados a través del Centro de Atención Universitaria (CAU) de la UNSAM, que es el único centro de rehabilitación radicado en una universidad pública del país.
“La mayoría de los videojuegos comerciales están desarrollados en Unity, que también tiene una fundación con impacto social, que es la que entrega estos financiamientos”, afirma Valeria Della Maggiore, directora del Laboratorio de Fisiología de la Acción del Instituto de Ciencias Físicas (ICIFI_UNSAM-CONICET), y destaca: “este reconocimiento es súper importante para nuestro equipo, porque es el primer financiamiento no científico que recibimos”.

Entre las características que le permitieron a este proyecto ser seleccionados está su objetivo final, que busca mejorar la calidad de vida de personas que han sufrido un ictus crónico. Se estima que en Argentina ocurren alrededor de 60.000 casos de ACV nuevos por año y que cerca de la mitad de los sobrevivientes queda con secuelas motoras persistentes que pueden afectar el control fino de la mano. Durante su recuperación, muchos de esos pacientes alcanzan una meseta en la fase crónica, pero no por falta de capacidad de mejora sino por falta de acceso al tratamiento adecuado, ya que la recuperación motora depende de un entrenamiento intensivo y repetitivo que requiere supervisión y acceso a instituciones de salud especializadas, prácticamente inaccesibles para quienes viven lejos de los grandes centros urbanos.
En ese contexto, HandSolo busca llevar la rehabilitación al hogar mediante un juego inmersivo de realidad virtual desarrollado en Unity. Es un videojuego inmersivo de realidad virtual, similar a clásicos como el Space Invaders o el Star Force, en el que una nave espacial debe esquivar meteoritos, pero que en vez de manejado con un joystick, la persona debe controlar la nave con los movimientos de sus dedos, usando gestos precisos de oposición pulgar–dedos, que son capturados por el visor. De ese modo, entrenan el control fino, mientras esquivan asteroides en el espacio.
Funciona con un casco comercial de realidad virtual (RV), equipado con un sistema de sensores inalámbricos que permiten registrar la actividad motora y detectar, en tiempo real, los movimientos de los dedos que se quieren entrenar.
Para pacientes con movilidad mínima, el desarrollo incluye un módulo complementario de electromiografía de superficie con inteligencia artificial (sEMG-AI), que detecta la actividad muscular residual y la traduce en comandos del juego, permitiendo entrenar incluso cuando el movimiento aún no es visible. De esta forma, el movimiento entrenado deviene el input que controla el juego.

La plataforma se complementa con un módulo de electromiografía (EMG), diseñado especialmente para pacientes con movilidad residual reducida. Este módulo registra la actividad muscular y, mediante algoritmos de inteligencia artificial desarrollados en el laboratorio, identifica en tiempo real los mismos gestos manuales que funcionan como comandos del juego. De este modo, incluso pacientes con limitaciones motoras severas pueden interactuar activamente con el entorno y participar del entrenamiento.
“La innovación central de nuestra propuesta es una rehabilitación domiciliaria sincronizada con la biología del aprendizaje”, subraya Della Maggiero y agrega que, además, en base a evidencia científica del Laboratorio de Fisiología de la Acción, alinearon el entrenamiento con ventanas críticas de neuroplasticidad durante las cuales el cerebro es más susceptible al entrenamiento. “Practicar en la hora previa al sueño puede aumentar hasta un 30% la retención al día siguiente. Esta precisión temporal, imposible de implementar en el consultorio, es viable cuando la rehabilitación ocurre en la casa del paciente”, ejemplifica.
El videojuego ya ha sido validado con voluntarios sanos. El paso siguiente será comenzar a trabajar con pacientes colaboradores, seleccionados junto con el CAU, lo que permitirá adaptar el sistema a sus necesidades y perfiles funcionales. El financiamiento de Unity permitirá evaluar el desarrollo en los hogares de pacientes crónicos —también seleccionados en conjunto con el CAU— durante un período de tres semanas, así como en otros pacientes voluntarios definidos según criterios clínicos específicos.
“Este primer ensayo piloto lo haremos con cinco pacientes voluntarios durante 3 semanas. Para eso estamos programando un instructor virtual que guiará a los pacientes en su casa cada vez que utilicen el casco. Además, el sistema incluirá métricas cinemáticas y de electromiografía que permitirán cuantificar el progreso, evaluando cómo evoluciona la movilidad, la coordinación y la fuerza de los dedos entrenados durante la ejecución de los gestos”, concluye Della Maggiore.

El equipo dirigido por Della Maggiore que trabaja en este desarrollo está integrado por Pedro Martínez-Viademonte, Agustín Solano, Gabriela De Pino y Greta Pérez Alsina, con la colaboración internacional de Leonardo Cohen (NINDS, NIH, EE.UU.) y Daniel Blustein (Acadia University, Canadá).
Autora: Vanina Lombardi
Fuente: UNSAM



