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“Desarmar la IA”: la encíclica del Papa llega a las “V Jornadas Federales de Vinculación Tecnológica”

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Los días 3 y 4 de junio, más de 50 organizaciones de VinTecAr 4.0 se reunirán por quinto año consecutivo para debatir sobre la Inteligencia Artificial (IA), su desarrollo y límites. El trasfondo: la nueva encíclica “Magnífica Humanitas” del Papa León XIV y la urgencia de poner la IA al servicio de la persona.

Es el quinto año consecutivo que VinTecAr 4.0 realiza estas Jornadas Federales. Ya hay experiencia acumulada en las mesas de diálogo y debates que cruzan innovación, producción y territorio. Esta edición reunirá de forma presencial y virtual a más de 50 organizaciones del ecosistema nacional de innovación tecnológica. Universidades, centros de investigación, empresas, cámaras y gobiernos locales dejarán por dos días sus agendas individuales para sentarse en una misma mesa. La consigna no es solo técnica: es humana. Qué tipo de futuro estamos programando con la IA. Y el objetivo, dicen desde INARIA, es claro: usar la IA para la transformación y no para la destrucción.

El encuentro llega en un momento particular. El lunes 25 de mayo, el Papa León XIV presentó su primera carta encíclica: “Magnífica Humanitas”, dedicada a la inteligencia artificial y la dignidad humana. El texto ya circula en laboratorios, empresas y despachos oficiales. No condena la tecnología: le exige ética. Pide que la técnica sirva y no gobierne, que los datos se entiendan como rostros y no como números, y que el trabajo no sea una variable de ajuste sino el centro del pacto social. Las jornadas que celebran el Día de la Vinculación Tecnológica serán un gran espacio en Argentina donde ese documento se leerá desde la ciencia, la producción, la docencia y la política pública, para bajarlo a propuestas concretas.

Desde la organización del encuentro insisten en que Argentina no puede limitarse a consumir tecnología creada afuera. “Tiene que crear con valores”, señalan. Las entidades congregadas en VinTecAr 4.0 trabajan en machine learning, ética de datos, robótica y lenguaje, pero con una brújula definida: la tecnología es una herramienta, no un destino.

Para quienes trabajan en el Instituto de Inteligencia Artificial, el desarrollo económico y social no es solo una meta de crecimiento. Es también un motor de debate sobre los límites. Crecer, sí. Pero preguntándose siempre para qué, para quién y hasta dónde. “La innovación sin preguntas éticas se vuelve ciega”, resumen. “No separamos el ‘cuánto podemos hacer’ del ‘qué debemos hacer’”.

Fabián Ruocco, director ejecutivo y co-fundador de INARIA, lo pone en palabras simples: “Nos pasamos años discutiendo si la IA nos va a reemplazar. La pregunta real es otra: ¿qué tareas queremos que haga la tecnología para que nosotros podamos ser más humanos?”. Ruocco viaja por estos días hacia Estonia, país que convirtió la digitalización y la IA en servicios públicos eficaces para su población. Ese modelo, dice, inspira parte del debate que traerán al país. “Estas Jornadas son para vincular. Vincular el código con el territorio, el algoritmo con el barrio, el data center con el hospital y la escuela, mejorar la forma de trabajar y la condiciones de trabajo también, creando valor en el sector privado y en el público”, concluye el ejecutivo.

La experiencia de cuatro ediciones anteriores ordena la agenda en cuatro mesas centrales. La primera, “Políticas públicas para impulsar la innovación: desafíos y oportunidades”, será coordinada por la Ing. Lidia Seratti, de VinTecAr. La segunda mesa, “La innovación como desarrollo”, estará a cargo del Ing. José Olano Melo, director de INARIA. La tercera abordará “Nuevas tecnologías de enseñanza y aprendizaje en la era digital”, coordinada por el Lic. Gustavo Guinle, responsable del área Educación de INARIA. Y finalmente, la mesa “Soluciones tecnológicas” será coordinada por el Ing. Héctor Alcar, de VinTecAr. En cada una se cruzan casos reales: cómo usar IA en hospitales sin perder la mirada del médico, tutores inteligentes que acompañen y no reemplacen al docente, recalificación laboral en la industria, modelos predictivos para pequeños productores, algoritmos transparentes en el Estado y protección de la cultura en tiempos de IA generativa.

Participarán del encuentro Jorge Calzoni, rector de la UNDAV y presidente de UDUALC; Federico Agüero, subsecretario de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires; Víctor Barbuto, secretario de Vinculación Tecnológica de UTN; Ricardo Herrera, subsecretario de Planeamiento y Vinculación de la UNDAV; Conrado González, presidente del Foro de Ciencia y Tecnología para la Producción; Matías Mancini, director provincial de Planeamiento Estratégico del Sistema de Innovación de la Provincia de Buenos Aires; Ezequiel Mc Govern, de Innovación IT en ARSAT; entre otros expertos del sector público, académico y productivo.

En uno de los pasajes más comentados de la encíclica, el propio Pontífice asegura que «la inteligencia artificial debe ser desarmada». «La palabra es fuerte, lo sé», admite León XIV, «pero se eligió deliberadamente porque este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad». Desde hace tiempo, la Iglesia se compromete a favor del desarme nuclear, como «servicio a la paz y a la dignidad de la familia humana». En un sentido análogo, «la Inteligencia Artificial requiere hoy ser desarmada», porque «al igual que la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común». Y «las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y la responsabilidad».

Además, la Encíclica nos invita a considera la idea de que solo con una visión integral podrá orientarse la Inteligencia Artificial hacia el bien común. Solo juntos —quienes diseñan los sistemas y quienes sufren sus consecuencias, los países más ricos y los más pobres, las instituciones y los individuos, los centros de poder y las periferias— seremos capaces de construir un futuro, no para unos pocos privilegiados, sino para toda la familia humana.

En este contexto, INARIA lanzará la Segunda Edición del Premio a una Inteligencia Artificial, luego del exitoso concurso del año pasado, destacando proyectos que promueven una IA ética, responsable y sostenible, capaz de exhibir un potencial transformador de impacto social y ambiental positivo. La convocatoria busca reconocer desarrollos argentinos que pongan a la persona en el centro y demuestren impacto concreto en el territorio.

“Magnífica Humanitas” recuerda algo que la tecnología a veces olvida: magnífica no es la máquina, es la humanidad que la crea. Y esa humanidad es plural. Está en el científico del CONICET, el tecnólogo del CEDyAT, en la docente de Avellaneda, en el operario que programa un torno y en la abuela que usa el celular para hablar con sus nietos. Argentina tiene historia en ciencia y tecnología. Tuvo a Milstein, a Sábato, a Favaloro, a las Centrales Nucleares de Energía, a los satélites ARSAT. Hoy tiene una red federal como VinTecAr 4.0 y un instituto como INARIA que se anima a preguntar para qué y para quién innovamos.

El 3 y 4 de junio, en la UNDAV, esa pregunta se hará en voz alta y entre muchos. Con expertos, pero sobre todo con sentido común y con esperanza. Porque el futuro no es un algoritmo que nos pasa por encima. Es una decisión que tomamos juntos.

La entrada es libre y gratuita con inscripción previa en http://www.inaria.org.ar/jornadas.

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