Ambiente

Residuos Sólidos Urbanos (RSU)

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El punto de partida es la selección y clasificación de los RSU, que puede ser por origen o destino. Esto hace necesaria una correcta información previa para los ciudadanos, de modo que puedan conocer cómo hacer una separación rápida entre los residuos inorgánicos y orgánicos. Los inorgánicos (vidrio, papel, cartón, plásticos, etc.) son perfectamente reciclables y pueden pasar a un circuito de recupero. Los orgánicos, por su parte, también tienen valor agregado para la elaboración de compost y biogás.

Normalmente estas campañas deben tener su origen en la comunidad escolar por su efecto multiplicador, ya que la sociedad toda debe participar activamente. En los colegios aconsejo dar charlas previas, pero los compromisos asumidos deben respetarse porque los alumnos tienen que ver los resultados. Si participan en una campaña de reciclado deberían ver el circuito cerrado, para evitar decepciones y que no quieran abandonar su intervención al respecto.

Como experiencia de gestión, quisiera compartir lo sucedido en una campaña de reciclado de latitas de aluminio: los estudiantes juntaron tantas latitas que teníamos un aula llena, pero ningún miembro de la empresa que había propiciado la actividad vino a retirarlas. En esa oportunidad los alumnos se decepcionaron mucho y no logramos el objetivo buscado.

Algo similar nos ocurrió con los contenedores de vidrio en la vía pública, donde el habitante colocaba el vidrio de botellas y otros elementos, pero lamentablemente encontrábamos basura, animales muertos. Toda esa situación hace fracasar cualquier proyecto.

Hasta aquí nos hemos referido a la primera etapa. En lo que respecta al manejo del residuo en la planta de clasificación, la situación se complejiza, pues los operarios deben estar protegidos por las normas de seguridad e higiene, como así también considerar la tarea como insalubre.

Hemos encontrado residuos patológicos en los RSU, fuera del circuito exigido por la ley. En una ocasión, un operario se pinchó la mano con una jeringa, lo que generó mucha preocupación porque no sabíamos con qué podía estar contaminada. Como este caso existen varios otros de extrema gravedad, y de ahí la seriedad que requiere esta temática: debemos prestar atención y cuidados extremos en esta tarea.

Una vez clasificados los RSU, si queremos hacer compost debemos estabilizarlos y seguir un tratamiento que indicaremos en algún otro artículo, dado que es un tema complejo, y Bariloche tiene clima frío para la degradación biológica. Por ejemplo, el compost con lombrices requiere de ciertos cuidados, aunque funciona muy bien, y en efecto es una técnica que cubre varias necesidades al mismo tiempo: abona la tierra, evita la compra de tierra negra, y disminuye la cantidad de residuos que llegan al vertedero.

Por otra parte, vale destacar que también existen digestores que con mayor temperatura aceleran el proceso de degradación, y con el que se pueden obtener beneficios del biogás proveniente de la planta.

Los RSU, además, tienen otro componente macro, como los electrónicos, electrodomésticos, mecánicos, para los cuales es recomendable crear puntos verdes para que los habitantes hagan llegar estos elementos para desguace y reciclado (al respecto ver nota E-residuos del Colegio Tecnológico del Sur).

Un capítulo extra y muy preocupante son las pilas en general, tanto las de uso doméstico, como las lentejitas de relojes y audífonos. Existe un vacío legal, hoy se disponen en bloques y se confinan, pero no se tratan.

Agrego otra experiencia personal referida a mi gestión: preocupado por este tema, planteamos en Bariloche esta problemática y los científicos descubrieron que utilizando vidrio el metal pesado de las pilas se estabilizaba. Tuve en mi poder las primeras pruebas del ensayo, y con ese material se podían hacer bolitas para usarlas en rellenos de techos o cimientos, o bien para revestimientos: su apariencia era similar a un azulejo o una cerámica. Pero después de muchas idas y venidas, el tema quedó trunco, pues faltaron más ensayos, agregando a eso la ausencia de marco legal, que dejó abierta la opción de “mejor no hacer nada”.

Quisiera mencionar como impulsor del proyecto al Sr. Mario Vessuri, amigo y vecino de los kilómetros, quien siempre intentó avanzar sobre nuevas tecnologías para mejorar el gerenciamiento de los RSU.

Mucho se va avanzando, pero falta muchísimo para hacer. Si Bariloche pone en sintonía su planta de reciclado y acompaña esa tarea con una apropiada educación ambiental y ecológica, es muy probable que se convierta en la vidriera patagónica. De nosotros depende siempre el triunfo o el fracaso.

 

 

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